M. Gallardo.
domingo, 16 de octubre de 2016
Cuardeno nº 36 del Portfolio fotográfico de Andalucía
Un vistazo al cuaderno nº 36 del Portfolio fotográfico de Andalucía, fechado entre 1911-1915. Con información y fotografías de las poblaciones jiennenses de Alcalá, Castillo de Locubín, Frailes y Alcaudete.
M. Gallardo.
https://www.youtube.com/watch?v=U_lhE3dYbjs
M. Gallardo.
jueves, 13 de octubre de 2016
FEDERICO CASTILLO EXTREMERA. BIOGRAFÍA Y TRAYECTORIA.
FEDERICO
CASTILLO EXTREMERA
Moisés
Gallardo Pulido
Antepasados
liberales: la lucha contra la oligarquía.
"En cuestión de árboles genealógicos es más seguro andarse por las ramas que atenerse a las raíces" Jacinto Benavente.
Médico de profesión fue uno de los personajes más célebres de su tiempo en las localidades de Castillo de Locubín y Alcalá la Real así como en el resto de la provincia. Pero fue en la capital donde se dejó sentir su labor y compromiso social no solo como médico sino también política y culturalmente. Nació en Castillo de Locubín el 9 de abril de 1875. Sus padres, Manuel Castillo Cortés y Flora Extremera Parera, eran modestos comerciantes. Por línea materna Federico desciende de una familia castillera de políticos liberales que tuvieron su protagonismo a partir del segundo tercio del S. XIX: los Parera y García-Negrete. Su abuela materna, Francisca de Paula (“Tía Paca”), era hermana de Santiago Parera Fernández, alcalde liberal durante la Regencia de María Cristina que acabó siendo asesinado por sus oponentes políticos días antes de la celebración de las elecciones municipales de finales de julio de 1839.
Estos hechos tuvieron
lugar poco antes de la firma del Convenio de Vergara por el que finalizó la
guerra civil entre liberales y absolutistas. Se habló de 5000 reales de vellón.
Cifra que pagaron sus adversarios políticos para matarlo. Según la “opinión pública” el crimen de Santiago
Parera fue consecuencia de la “división acalorada que había entre los partidos
políticos de esta población, y del pleito que mantenía el Ayuntamiento con una
serie de vecinos por la cuestión del arrendamiento de las tierras de Propios”,
entre ellos Santiago. Aquellas facciones eran dos: el partido del Vicario
(Francisco Manuel de Abril y Mesa) o de los Álvarez y el partido de Santiago o
del progreso.
A raíz de aquel suceso
se inició la famosa “causa”. Tomemos como referencia la declaración de “tía
Paca” el 7 de julio de 1839: “Que estando
en la noche de antes como a las 9 o cerca de ellas en la casa, calle de Siles,
donde vivía su hermano D. Francisco Santiago Parera, dándole de mamar a un niño
de éste (Federico Parera Rico), salió el mismo su hermano a la calle y a muy
pocos momentos se oyó el tiro muy de cerca por lo que asustada fuertemente la
mujer e hijas del referido Parera, así como la declarante, por cuanto como ha
dicho acababa de salir, la que habla no pudo menos que soltar el niño y salir
la primera por el sitio del Cubillo y al llegar cerca de la esquina que está
frente a unas piedras de molino, hacia el rincón de la casa de Juan Martínez de
Terroba, vio al referido su hermano D. Santiago tendido boca abajo,
lamentándose de que le habían matado, sin nombrar a persona alguna, por cuya
razón la exponente volvió al punto de dicha esquina y se subió por la calle
llamándose del Cubillo, con ánimo de dar parte a la justicia; y efectivamente
entrando en la casa del Escribano Francisco Álvarez Izquierdo, allí estaban con
este el Sr. Alcalde 1o Jerónimo de Anguita y demás individuos del Ayuntamiento,
ante los cuales refirió lo que pasaba, y por consecuencia pasó el dicho Alcalde
con el escribano y otros auxiliares al sitio, y no estando allí ya el expresado
su hermano fueron a su casa donde también llegó la que habla(...)” Al año
siguiente Rosalía Rico trataba de precisar quiénes eran los responsables del asesinato
de su marido: “Que asesinado mi difunto
esposo e ignorándose quien fuera el autor y cómplices de tan horrendo crimen,
deber era y muy sagrado de su viuda e hijos adquirir noticias y datos que
patentizaran aquel crimen; y con efecto ha llegado a entender que Adriano Álvarez
y Francisco de Lara, alias Botijo, fueron los causantes de aquella desgracia
según se asegura de público y notorio, que éste último fue el que disparó el
tiro y que a pesar de que para encubrir su crimen anuncia o se ha dejado decir
que en aquel día y anteriores se hallaba en un Cortijo término de Baena, y que
lo justificará con un pariente suyo, y otro dependiente de su amo Don Francisco
Utrilla, vecino de Alcalá la Real, esta evasiva no podrá ocultarse de la
severidad de las leyes por cuanto se asegura en esta villa que Antonio Cadete
vecino de la misma lo vio en el sitio del Palomar de este término el día antes
de la desastrosa muerte de mi marido, y que en la tarde que precedió a ésta lo
vieron hablar con Antonio Manuel Collados, alias Cimitoque, de esta vecindad,
quien presenció también haberlo visto comer pan con aceite y vinagre con
Antonio Castillo o sus hijos en la Noguera que tiene éste último al sitio del
Pedregal de este término según se acreditará por la declaración que les hizo el
Cimitoque a Juan Navas Almirón y a José de la Chica de esta vecindad. También
ha llegado a entender que las hijas de éste José de la Chica oyeron decir al
Padre y a la mujer de Francisco de Lara, alias Botijo, que si a su hijo o
marido lo prendían por este acontecimiento, él revelaría las personas que
habían matado a mi difunto marido Parera. También ha llegado a entender que
Ignacio Fernández de esta vecindad, vio a Adriano Álvarez después de haber el
tiro que hirió de muerte a mi expresado marido en no se qué sitio ni con que
personas, ni en que traje; y como que esta indicación pudiera contribuir al
descubrimiento del crimen, de ahí la razón que me mueve a verificarla. También
he averiguado que una tal Polonia, criada o sirvienta de Don Juan Martínez de
Terroba, de esta vecindad, se hallaba sentada en el tramo de las puertas de su
casa cuando vio pasar por ella a un labrador que habita en la casería del Caño
de esta villa, y que un poco tiempo después se le disparó a mi marido el tiro
que le causó la muerte por dos hombres que había situados a dos o tres varas de
aquella puerta, de donde se infiere que la enunciada Polonia debe saber quiénes
eran los agresores. Últimamente he podido averiguar que Ana Montoya de esta
vecindad le había manifestado a mi difunto esposo tres o cuatro días antes de
su fallecimiento que viviera con cuidado porque lo iban a matar; y en la noche
que se hallaba espirando compareció ésta a mi casa y le decía a mi marido, ¿no
se lo decía a usted?. Esta indicación puede servir también para que manifieste
la Montoya si es cierta la indicación y en caso afirmativo que datos tenía para
haberlo asegurado; y como se ha discurrido tanta variedad sobre estos tristes
acontecimientos y autores que los motivaron; se ha dicho también de público que
Joaquín Álvarez, vecino de Martos, le había referido a Dionisio Roldán de esta
villa, que un tal Azabache, vecino de Castillo, había pasado a Martos en busca
de uno que quisiera matar a Don Santiago Parera, mi esposo, por el premio de
cinco mil reales de vellón, y que la persona a quien habló para ello era
conocida del Joaquín Álvarez y le había contestado que no estaba dispuesto a
ejecutarlo.
Lo
que también es positivo y no admite la menor duda, es que el referido Azabache
es desertor de presidio, y está mandada ejecutar su prisión por la Sala; y como
que se encuentra casado con una sobrina del Vicario D. Francisco Manuel Abril y
Mesa, y por esta razón se le ha dispensado tanto patrocinio en estos días que
han ocurrido antes del pronunciamiento, de que el que se haya paseado
impunemente y contribuido tal vez en gran manera a la perpetración de tal
delito.
También
se dice de público que eran seis los coaligados para asesinar a mi difunto
esposo. A saber Adriano Álvarez, y Francisco de Lara, alias Botijo, de que
llevo hecha referencia, Don Bruno González, Presbítero y el ya referido
Azabache y Domingo de Zafra, cuñado del Álvarez, y otro cuyo nombre y apellido
ignoro, todos vecinos de esta villa; los cuales se apostaron en tres grupos de
a dos hombres cada uno, y en distintos sitios a esperar a mi marido y a
matarlo; y que teniendo el Azabache una siega del destajo a las cinco de la
tarde a pesar de la prisa que corría el derribo de las mieses según lo
presenciaron y declararán Dámaso Villén, y Juan José López, vecinos de esta
villa, y no regresó a él hasta después de haber transcurrido seis u ocho días.
Esta retirada del destajo a hora tan intempestiva es bastante sospechosa si se
atiende a las indicaciones que van hechas anteriormente sobre el mismo, y a que
se le vio también salir del pueblo a las tres de la madrugada y de la noche en
que asesinaron a mi esposo, según lo ha referido Tomás Contreras, alias Pona,
de esta vecindad, y a que se halla también inculcado en la causa sobre y golpes
a Don Ramón Hidalgo de esta vecindad, patriota bien conocido y a quien
quisieron matar por sus opiniones antes que a mi marido. Últimamente he sabido
que la mujer de Serafín Sánchez, de esta vecindad, oyó decir a Juan Izquierdo,
alias Cortigeño, Alguacil ordinario que ha sido en este pueblo y sirviente de
los Álvarez al tiempo que sucedió la muerte y en la actualidad, le oyó decir,
repito, a los pocos días de aquel infausto acontecimiento, cuya memoria me hace
derramar lágrimas y me llena de pena el corazón, que trabajarán, que muy claro
estaba el suceso, y la persona que había ejecutado la muerte(...)”.
Los juicios entre las
dos partes no se acabaron hasta bien entrada la década de los cincuenta del
siglo XIX. Sin duda una “coyuntura” (como casi todas) llena de pasiones, de
emociones e irracionalidad. Esta problemática no se debe tanto de interpretar
como un encono político entre dos familias (sin descartar el familismo que hubo
en el escenario político) sino más bien como una lucha por el poder entre dos
facciones (con sus clientelas) de carácter local. Sin duda se trata de las dos
versiones fundamentales del liberalismo político, que tras la muerte de
Fernando VII en 1833 y bajo la denominación genérica de moderados y
progresistas, van a encarnar la dialéctica dominante entorno al sistema
político. La versión moderada y doctrinaria será la dominante entre 1833 y
1874, en detrimento del liberalismo progresista que será protagonista en las
coyunturas de 1835-37, 1840-43,1854-56 y 1868-73. El carlismo también tuvo eco
en nuestro pueblo, primero en la figura del último Vicario eclesiástico,
Francisco Manuel de Abril y Mesa, y luego, en su sucesor y ahijado Manuel Peinado
Álvarez y finalmente en el hijo de éste, Don Rufino Peinado y Peinado, hombre
de una profunda erudición, sentido crítico y gran humanidad. Aunque hubo carlistas,
éstos apenas tuvieron incidencia. Con gran lucidez describe Don Rufino la
situación política de Castillo durante la segunda mitad del s. XIX y, en
concreto, la posición de su padre, adalid de la causa carlista: “A mi inocente padre no se le cocía el
puchero hasta no verse alcalde de Locubín. Lo malo para el logro de su
apetencia de mando, es que el campo de la política local estaba tomado por los
Parera y García-Negrete con librea de liberales, y por nuestro tío Don Adriano
con la etiqueta moderada y conservadora; sólo una tercera postura podría
brindar posibilidades para alcanzar la vara(...) les guiaba una feroz enemistad
hacia el tiranuelo del pueblo, aquel gran figurón que fue nuestro tío
Adriano(...) Gran personalidad, terrible personalidad la de mi tío abuelo, a
quien su hermana- mi abuela paterna, María Álvarez Izquierdo- odiaba con todas
las veras de su alma, tan violentamente, que aquella boca, ensarta rosarios, no
temió decir: Quisiera menear la sangre de mi hermano en un caldero, como meneo la
sangre de los cochinos de la matanza(...) El tremendo don Adriano era capaz de
todo”.(Rafael Álvarez de Morales y Ruíz, Recuerdos de un carlista andaluz,
un cruzado de la causa. Instituto de Ha de Andalucía, Córdoba, 1982 ).
La dinámica política
castillera, a partir del segundo tercio del s. XIX e incluso hasta después de
1891, estuvo presidida de principio a fin por el caciquismo y la corrupción
electoral organizada. El engranaje de la maquinaria caciquil ya funcionaba a
pleno rendimiento en la década moderada. En el año 1845 un conjunto de
electores se quejaba ante el Jefe Superior Político de la provincia por la
situación de violencia política y las estrategias de acción y fraude electoral
del grupo de los moderados : “Los
exponentes para ejercer el derecho que la ley les concede no tienen seguridad personal
Sr. Jefe: la voz pública aconseja muy alto las precauciones que deben tomarse
para evitar en los días de la Elección escenas de horror y de sangre; no ejecutados
por los que hablan, cuya prudencia les aconseja a reducirse a tolerar los
insultos y tropelías que cometan sus contrarios; sino por parte de éstos que se
hayan preparados según ellos mismos propalan para hacer un escarmiento (ésta es
su expresión), con el primer Elector que se presente a emitir libremente su sufragio
en contra de los deseos de aquellos hombres. Es poco cuanto puede referirse a
V. I. de las escenas sucedidas en esta Población de pocos días a esta parte con
motivo de las Elecciones; y bastará decir para que V. I. se penetre de que la
Elección no será nunca el producto de las convicciones de la mayoría de estos
electores si se obliga a los exponentes a retirarse de ella; que el mismo
Alcalde como autoridad unido a los citados Álvarez, hace a los electores
presentarse en sus casas donde les amenazan hasta con la muerte sino les conceden
el sufragio a favor de sus deseos o se comprometen a no votar para que no
puedan tener oposición los candidatos que presentan (Castillo de Locubín, a 28
de Octubre de 1845)”.
Durante el reinado de
Isabel II la oligarquía agraria castillera apostó por un liberalismo no radical
que le permitió garantizar y fortalecer su acceso y control de los mecanismos
de reproducción económica y dominación social. De las dos ideologías que
prevalecieron, progresismo y moderantismo, fue este último el que se impuso.
Los moderados llevaron a cabo unas férreas soluciones autoritarias, de control
social y político (violencia, patronazgo y clientelismo) con el fin de impedir
la “derivación revolucionaria”. En cambio, los progresistas defendieron, para
la estabilidad política, la no marginación y la no exclusión: la integración de
la clase media (profesiones liberales) y popular en el sistema con el fin de
evitar “actos de rebelión” por parte de estos grupos. Sin embargo, en más de
una ocasión las autoridades de Castillo de Locubín y Alcalá la Real acusaron a
los hermanos José y Federico Parera Rico de delito de rebelión y desacato a las
autoridades, alegando ser personas “díscolas, demócratas, republicanos,
revolucionarios, de ideas avanzadas”.
Con la llegada de la Restauración se pone de
manifiesto la continuidad de las mismas familias políticas en el Ayuntamiento.
Los viejos políticos isabelinos se sucederán ahora en el poder a través del
“turno pacífico” y bajo la denominación genérica de conservadores y liberales.
Los más destacados representantes políticos del Sexenio Democrático (1868-1874),
Ramón García-Negrete Mariscal, su hijo Carlos y Federico Parera Rico, así como
sus más directos familiares, sufrieron amenazas y persecuciones por parte del
grupo de los alfonsinos y carlistas. Un buen ejemplo fue el suceso de los
hachazos de la puerta de la casa “Federico Parera” ocurrido poco después de la
proclamación de Alfonso XII como rey por el general Martínez Campos en Sagunto.
En los primeros días de enero de 1875 la viuda Asunción García-Negrete Parera,
en compañía de su hijo Ramón (de cinco añosde edad), de su pariente Emilio
Extremera Parera (tío materno del médico F. Castillo Extremera) y de la
servidora de la casa, Anica Fuentes Aranda, fueron testigos de las amenazas de
muerte que tuvieron que soportar por parte del grupo más antirrepublicano y caciquil.
Una situación que fue descrita
posteriormente por Federico Parera Castillo en sus reflexiones sobre la
proclamación de la Segunda República en Castillo, recordando la labor política
y social de sus abuelos y bisabuelos durante la Primera República (1873): “Hasta el tiempo se ha hecho republicano,
pues desde el 14 llevamos unos días inmejorables. Como está enferma Anica
Fuentes he subido a verla. Allí me encontré con Trini, mi hermana de leche.
Está estupenda. Como que es una de las indígenas más guapas. Al entrar salude
con el consabido “Salud y República”, y Anica me contestó con un:“¡Viva la
República!”. Como antigua servidora de la casa no ha olvidado que al grito de
“¡Viva el niño Alfonso!” hachacearon la puerta de la calle pretendiendo quitar
la vida a dos mujeres indefensas, mama Asunción y ella, por ser mi abuela
Parera. Yo, que no olvido mi sangre, soy desde niño republicano convencido a
igual que todos los de la casa”. (Diario de Federico Parera, 16 de abril de
1931.) En el análisis magistral del enfrentamiento entre oligarquías siempre
suelo citar como ejemplo a Gerald Brenan, excelente conocedor de la realidad
social y humana andaluza. En su obra Al sur de Granada nos comenta la situación
política del pueblo de Yégen durante la Segunda Restauración: “La causa de este peculiar estado de cosas
(una genuina rivalidad) radicaba en mi casero, Don Fabrique, quien había
heredado de su padre la atribución de cacique liberal, que había discutido violentamente
con su cuñado, Don Manuel, el cacique conservador. Eran los más ricos de la
aldea y vivían uno en el barrio Alto y otro en el Bajo. Don Fabrique se había
retirado a Granada, dejando en desorden los asuntos de su facción, pero con un
número suficiente de partidarios como para competir en las elecciones. Desde
luego nada podía impedir que Don Natalio fuera elegido para las Cortes por una
gran mayoría, pero eran los cargos municipales los que le interesaban a la gente
de Yégen (...). Los dos partidos eran conocidos simplemente como “nosotros” y
“ellos”, y frecuentemente, por los nombres de los caciques. Y esto se debía a
que nadie pensaba en términos de partidos nacionales, sino únicamente en
facciones de carácter local”.
La tierra, herencia y
matrimonio fueron las tres claves fundamentales para comprender la génesis y formación
de la oligarquía agraria local. Muchos de los concejales que firmaron las actas
capitulares de nuestro Ayuntamiento entre 1875 y 1930 aparecen vinculados por
lazos de parentesco, poniendo de manifiesto unas prácticas políticas
eminentemente endogámicas donde queda perfectamente traducida, en expresión de
Salvador Cruz “una férrea concepción patrimonial del poder municipal, donde la
hegemonía y dominio en la esfera económica tiene una inmediata traducción en la
esfera de la administración pública”, esto es, la patrimonialización de la Casa
Consistorial mediante la alternancia familiar en la alcaldía. El análisis del
poder local castillero demuestra que verdaderas dinastías familiares
controlaron nuestro Ayuntamiento. Los “segmentos de linaje” más importantes
fueron tres: Álvarez, Parera y Castillo. En dichas parentelas se formaron unas
clientelas que mostraron el honor y el poder recíproco de estos grupos
familiares: en determinadas familias se reclutaron los alcaldes de generación
en generación. Los políticos más significativos fueron: los hermanos Álvarez
Izquierdo, Adriano, Camilo, Antonio, Francisco, José y Ezequiel, Ramón
García-Negrete Mariscal y su hijo Carlos, los hermanos José y Federico Parera Rico,
Juan Castillo Aranda, José María Álvarez Márquez, Antonio Castillo Hidalgo
(“Bandurria”), Miguel Castillo Roldán (“Zacoto”), Antonio Fuentes Aranda, José
María Álvarez Castillo(“Peluquín”), Juan López Aranda, Juan Castillo Contreras
(“Chinche”).........
En este ambiente de
caciquismo y oligarquía se crió Flora Extremera Parera.
Hacia
la Segunda República
De su matrimonio con
Manuel Castillo nacieron varios hijos: Federico (médico), Manuel (torero), Francisco
(veterinario), Dolores (la del estanco).... Federico, una vez hechos los
estudios primarios en Castillo, ingresó en un instituto de Jaén donde obtuvo el
bachillerato en 1893. Se licenció en Medicina en 1900. Siendo alumno interno en
el hospital general San Juan de Dios de Madrid escribió una obra titulada Un
día de guardia en San Juan de Dios, donde nos narra su labor social y compromiso
con los enfermos. En su lista se encontraban aquellas mujeres prostitutas que habían
contraído alguna enfermedad venérea: “Esas infelices son las que reclaman en
nombre de todo lo que signifique dignidad, el que nadie se aproveche de su
miseria para pisotearlas y escupirlas”.
Después de haber sido
durante algunos años médico titular de Fuerte del Rey finalmente se estableció
en la capital donde adquirió una notoria fama por su compromiso social. En 1904
ingresó en la Real Sociedad Económica de Amigos del País.
Poco después contrajo
matrimonio en Alcalá la Real el 2 de abril de 1905 con su prima
DoloresGarcía-Negrete Ruiz Zarco, hija de un célebre político liberal, Carlos
García-Negrete Parera, que fue alcalde de Castillo de Locubín durante el
Sexenio Revolucionario (1868-1874), y presidenta de la Asociación de Mujeres
Antifascistas durante la guerra civil española en la provincia de Jaén.
Murió fusilada en el
cementerio de San Eufrasio de Jaén capital el día dos de marzo de 1940, a la edad
de 53 años. Dolores “La Bella” fue una de las mujeres más combativas en la
defensa de la República ante el avance del fascismo, llegando a presidir la
Campaña de Invierno del Socorro Rojo Internacional a lo largo de 1937,
organizando subastas benéficas con el fin de recaudar fondos para asistir a los
soldados que estaban en el frente de batalla. Sus discursos y actuaciones
ejercieron una gran influencia en el imaginario colectivo jienense de su
tiempo.
En 1910 alcanzó
Castillo Extremera el doctorado en Medicina.
Presidió la Asociación
de Prensa en 1914. Artífice de la construcción del Teatro Norte, edificio que fue
inaugurado el 24 de Julio de 1918. Escribió varias comedias en las que se
aprecia cierta denuncia, como la llamada “Los Intermediarios”. En 1929 era
presidente del Círculo Mercantil.
Su afición por el arte,
la literatura y la música le hicieron estar presentes en muchos de los actos culturales
que se organizaban en Jaén.
El matrimonio Castillo
García-Negrete formó una prolífica familia. Dolores llegó a parir nada menos
que veintitrés veces habiendo conseguido reunir vivos a catorce de sus hijos.
Al final de la guerra civil española vivían once.
En 1930 participó en un
mítin público en la Carolina, momentos antes de proclamarse la Segunda República.
El PSOE provincial organizó dicho acto, celebrado en el teatro Carlos III,
donde asistieron los políticos más influyentes de la izquierda jienense, siendo
presidido por José Piqueras Muñoz, alcalde de la Carolina repuesto por el
gobierno Berenguer y que sería gobernador civil de Jaén durante la guerra. Ante
una gran muchedumbre se criticó duramente a la derecha y a la monarquía y se
reivindicaron los derechos de la clase trabajadora. El resultado fue la
detención de los intervinientes por la Guardia Civil que fueron procesados acusados
de “calumniar e injuriar a Su Majestad”. Si bien con el advenimiento
republicano en 1931quedaron sobreseídos sus procesos y ellos libres.
Tras la proclamación de
la Segunda República el 14 de abril de 1931 Castillo Extremera fue nombrado
Jefe provincial republicano. En aquellos momentos decisivos se prodigó en
mítines por muchos pueblos de la provincia junto a algunos de sus hijos, entre
ellos Carlos Castillo García-Negrete. Un acto decisivo tuvo lugar en el
municipio que le vio nacer y criarse: Castillo de Locubín.
El 18 de Abril de 1931
Federico y su hijo Carlos celebraron un mitin en la calle del Ayuntamiento de
dicha localidad ante la afluencia de miles de personas. Así describió Federico
Parera Castillo (sobrino y ahijado de Castillo Extremera) dicho acto durante
los dias 17 y 18 de abril: “Mañana es fiesta
local porque viene el padrino con Carlitos, y como es jefe provincial
republicano, se cierran establecimientos y centros docentes, y se organiza una
manifestación monstruo (....).Estoy muy cansado. A las 10 estaba camino del
paseo para recibir al padrino y a Carlitos “del” Castillo, como ha dado Manuel
Peinado en decirles; pero cuando el padrino le oye dice “Don Federico de la
leche” y se hocica un tanto. A pesar de la invitación de los “Chamarizos” para
ir a recibirlos a las Ventas en automóvil no quise aceptarla, porque quizás sea
su espíritu impropio del S. XX; pero no quiero pecar de gorrón ni en un ápice.
Después
de venir nos fuimos al Ayuntamiento para hablar. Primero lo hizo Manuel
Peinado, que ha estado colosal de catastrófico. Si tuviera que vivir de la
notaría se moría de hambre. Guarda analogías cortísimas al hablar como los
telégrafos: “Ta,ta, ta,ta,ta,ta...”. Entre otras chorradas fue el presentar al
público a unos hijos del pueblo. Tonterías.El padrino habló poco. Lo hizo bien.
Dijo que traía para el pueblo un abrazo de Alcalá Zamora, que no ha olvidado al
Castillo, y otro de Largo Caballero. Entre otras cosas dijo: “Y mientras muchos
obreros pedían limosna para comer porque no tenían trabajo, las joyas de la ex
–reina se valoraban en trescientos millones de pesetas”. Carlitos estuvo
colosal. En su discurso no hay nada despreciable. Ataca duramente al fallecido
régimen, y, entre otras cosas, le dijo a Miguel Primo de Rivera jefe de
ladrones. El pueblo, una muchedumbre inmensa, le aplaudía incesantemente y le ovacionaba,
y los vivas a Carlitos Castillo salían del fondo de los corazones. Carlitos
llegará a la cumbre. Tiene dotes de gran orador. La palabra cálida. El ademán
elegante, tribunicio. La construcción elegante, irreprochable. La improvisación
inmejorable. Tito Don Miguel, Don Juan Luna y todos los que le han comprendido,
pues muchos se han quedado a dos velas por analfabetos, tienen mi misma
opinión. El encargo que me ha hecho es que estudie mucho para llegar”.
En aquellos momentos de
efervescencia republicana Carlos ya simpatizaba con las ideas comunistas. Así
se pone de manifiesto en los escritos de Federico Parera Castillo un mes
después:
“Carlitos
sigue de comunista declarado y por eso no le han dado ningún cargo en este
Gobierno.No se presenta a Diputado pues Alcalá Zamora colocado en este aspecto
no le protege. Y Carlitos piensa luchar por la implantación del comunismo”.
Poco tiempo después de
la proclamación del nuevo régimen Federico fue elegido diputado a Cortes en las
elecciones de junio de 1931 por Derecha Liberal Republicana, pero pronto pasó
al Partido Republicano Conservador. Durante el duro mes de enero de 1933 fue
Acción Republicana la que lo admitió en su partido.
El día 20 de abril de
1934 tuvo lugar la Asamblea de Constitución de Izquierda Republicana en la provincia
de Jaén. La Comisión Organizadora del partido convocó en la capital de la
provincia a los afiliados de los disueltos Acción Republicana y Partido
Republicano Radical Socialista (independiente), así como a todos los que
comulgaban con la ideología del mismo. En mayo de dicho año participó en la
fundación de Izquierda Republicana en la ciudad de Jaén. En concreto, el día
uno se constituyó la Junta Directiva Local de Izquierda Republicana, en la que
resultó elegido como presidente Federico Castillo Extremera.
El día 15 de Julio de
1934 se celebró la primera Asamblea Provincial de Izquierda Republicana, donde
Castillo Extremera fue elegido primer presidente provincial del Partido. El 13
de marzo de 1936 fue nombrado concejal interino y diputado provincial y, en
este mismo año, fue nombrado presidente de la Diputación Provincial de Jaén.
Falleció el 13 de Septiembre de 1936 de un cáncer de garganta. En la sesión del
Ayuntamiento de finales de noviembre de 1936 se dio noticia de su muerte y
acordaron en pleno dar su nombre a una calle, proposición que fue aceptada.
martes, 20 de septiembre de 2016
EL ASALTO AL CERRO DE LA ACAMUÑA EN DICIEMBRE DE 1936.
EL ASALTO AL CERRO DE LA ACAMUÑA EN DICIEMBRE DE 1936.
Plano
de la estrategia y maniobras a seguir para la defensa del frente del
Cerro de la Acamuña(Castillo de Locubin) por parte del ejército
republicano. Al mes y medio de la toma de Alcalá la Real (30 de
Septiembre de 1936) los nacionales iniciaron el asalto al cerro de la
Acamuña, el día 15/16 de diciembre. En el se observan claramente las
modificaciones realizadas por la jefatura de las compañías
republicanas, y en concreto, por el capitán de Infantería de Marina,
Vicente Trigo Sandomingo. Un documento que fue usado en su defensa al
acabar la guerra para demostrar su complicidad con las tropas fascistas.
Si por algo se caracterizó fue por su inhibición en la defensa de la
posición de Castillo y desobediencia a sus superiores, en este caso
desoyendo las órdenes del General García Monje. Esta traición a la
República supuso que por unos días los nacionales tomasen la Acamuña y
se adentrasen en el pueblo de Castillo dinamitando el puente de
Valdepeñas. Finalmente la llegada de refuerzos hizo retroceder al
ejercito nacional hasta Alcalá quedando nuestro territorio en zona roja
hasta el final de la contienda.
https:// benitosacalugarodriguez.blo gspot.com.es/2011/12/ capitan-de-infanteria-de-ma rina-vicente_11.html
M. Gallardo Pulido.
https://
M. Gallardo Pulido.
domingo, 10 de julio de 2016
LA NECRÓPOLIS ARGÁRICA DE CASTILLO DE LOCUBIN.
A continuación damos a conocer dos noticias aparecidas en el mes de enero de 1967 en el ideal de Granada sobre los hallazgos de una necrópolis argárica en la ladera norte de la Sierra de la Acamuña (Castillo de Locubín).
REPORTAJES
de IDEAL. 22 de Enero de 1967.
LA
NECRÓPOLIS ARGÁRICA DEL CASTILLO DE LOCUBIN.
Objetos
de esta época se han hallado también en Alcalá la Real. El
Delegado de zona del Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas
inspecciona el lugar de los hallazgos.
El
pasado domingo, día 15, el corresponsal de Alcalá la Real publicó
una nota en IDEAL dando cuenta del hallazgo de unos enterramientos
prehistóricos con su correspondiente ajuar funerario, en la
vertiente Norte de la Sierra de la Acamuña, dentro del término
municipal de Castillo de Locubin (Jaén).
Esa
misma mañana salió para Alcalá la Real una expedición, compuesta
por el profesor doctor don Antonio Arribas Palau, catedrático de
Arqueología de la Universidad de Granada y delegado de Zona del
Servicio Nacional de Excavaciones Arqueológicas; profesor doctor don
Manuel Riu, Catedrático de Historia Antigua y Medieval de nuestra
Facultad de Letras y los delegados locales de Excavaciones, don
Gumersindo Burgos y Pérez de Andrade, juez de Primera Instancia e
Instrucción de Alcalá la Real y su partido, don Manuel García
Sánchez, antropólogo, y don José Corral Maurell, redactor de
IDEAL.
En el
C. O. P. E. M. de Alcalá la Real, los profesores don Manuel Cantero
Pérez y don Enrique Pérez Díaz, licenciados en Historia- que
habían efectuado los hallazgos, al frente de un grupo de alumnos-,
mostraron parte de los materiales encontrados a los visitantes: un
cráneo de oso de las cavernas, otro cráneo humano prehistórico y
fragmentos de un vaso cerámico, que acompañaba al enterramiento.
Seguidamente, trasladáronse todos al vecino pueblo de Castillo de
Locubín- donde se hallaba la mayor parte del material arqueológico
y antropológico del yacimiento mencionado-, siendo recibidos por don
Gregorio Muñoz Álvarez, juez de Paz, y don Rafael Álvarez de
Morales y Ruíz, estudioso de la Historia Local y experto conocedor
de los lugares prehistóricos del término, con el que inició un
cambio de impresiones el profesor Arribas, con miras a una futura
prospección. En casa del veterinario, don Arturo Álvarez Ruiz,
examinaron una rica colección de objetos prehistóricos y
protohistóricos procedentes del término municipal, de algunos de
los cuales se obtuvieron calcos, por el señor García Sánchez, que
ilustran este artículo. Entre tan numerosos objetos llamaron la
atención unos fósiles de ammonites y belemnitas de la Era
Secundaria (animales marinos de la familia de los calamares, que
vivieron hace unos 200 millones de años); abundantes hachas y
azuelas de piedra pulimentada del Neolítico y Edad del Bronce; una
punta de flecha de cobre, tipo Palmela, del Eneolítico Final (2000 a
1600 años a. C.), hallada en el lugar denominado Cabeza Baja; un
vaso carenado y un cuchillo de cobre con res clavitos para sujeción
del mango, de tipo argárico, que acompañaban a dos esqueletos de
los hallados últimamente en la Campana, en enterramientos de la
segunda Edad del Bronce (1600 a 1200 a.C) . Se conservan en muy buen
estado unas mandíbulas y dos cráneos completos, de un hombre de
unos 35 años y de una adolescente de 14 años. Procedentes de la
Nava, figuraban un hacha plana de cobre o bronce y un fragmento de
sierra del mismo metal, también argáricos. Abundantes vasos y
platos ibero-romanos, una urna cineraria y un fragmento de estatua de
factura indígena, como muestras de la Edad del Hierro. Entre las
numerosas monedas halladas en el término, merecen destacar algunas
de la ciudad hispanorromana de “Obulco” (Porcuna). El profesor
Riu llama la atención sobre unos adornos o distintivos que, a su
juicio, pueden proceder de la comunidad judía que convivió con los
árabes en la Edad Media, de gran interés científico.
La
necrópolis argárica.
A
continuación, los visitantes fueron a conocer el lugar del hallazgo
de los enterramientos últimamente descubiertos, acompañados por el
dueño de la cantera, don Antonio Collado Peñalver, que ofreció
llevar herramientas y algún obrero. Un grupo de alumnos del
Instituto de Enseñanza Media de Alcalá la Real les esperaba, con la
merienda al hombro, ávidos de conocer la opinión de tan ilustres
investigadores a quienes fueron presentados.
El
lugar conocido por la Campana se halla en la ladera norte de la
Sierra de la Acamuña, a poco más de 500 metros a la izquierda de la
carretera de Alcaudete y antes de llegar a la desviación de Castillo
de Locubín, frente a la Venta. Se trata de un pedregal calizo,
umbrío y casi desnudo de vegetación arbórea, con una cantera hasta
hace poco en explotación. A media ladera, sobre el carril, se hallan
las tres tumbas hasta ahora descubiertas, distantes entre sí unos 18
metros y aproximadamente a la misma altura. Aprovechando las
oquedades bajo grandes bloques calizos, se hicieron las inhumaciones
de los cadáveres, con su ajuar funerario; la entrada se cerró a
piedra seca, con un paredón, para evitar la remoción de los
animales. Aunque durante la época argárica son más frecuentes los
enterramientos en fosas, cistas y tinajas, este tipo se ha observado
en las necrópolis de San Antón (Orihuela), en Callosa del Segura y
en Monachil. De entre los restos esqueléticos se recogieron algunos
huesos largos completos, que han permitido al señor García Sánchez
determinar la estatura de un individuo de unos 20 años de edad,
varón, robusto y alto, ya que medía 1´69 metros cuando aún no
había alcanzado su pleno desarrollo. Un primer avance del estudio
antropológico, nos informa el señor García Sánchez, podría darse
diciendo que se trata de un individuo de tipo racial mediterráneo
grácil, salvo uno de ellos que posee acentuados caracteres
negroides, pero que es necesario comprobar con un estudio detallado
de todos los restos, especialmente de los cráneos que, gracias a la
pericia del profesor Cantero, se hallan en perfecto estado de
conservación.
En
cuanto a los materiales sería conveniente tomar muestras de los
objetos metálicos, para su análisis espectroscópico, que serían
remitidas al profesor Sangmeister, de la Universidad de Freiburgh.
Materiales
argáricos en Alcalá la Real.
Al
regreso de la expedición, el alcalde de Alcalá la Real, don Miguel
Sánchez Cañete, atendió amablemente a los viajeros y, en el
Ayuntamiento, les mostró una hacha pequeña de cobre o bronce y un
fragmento de hoja de puñal del mismo metal, de clara tipología
argárica, hallados en la ciudad. El profesor Riu se interesó por
unos libros de “Privilegios concedidos a la ciudad de Alcalá la
Real”, copias de valiosos documentos del siglo XIV, que podrían
ser objeto de una tesis doctoral.
El
alcalde explicó que pronto se va a declarar parte de la población
como de interés artístico y que será visitada en breve por don
Grantiniano Nieto Gallo, director general de Bellas Artes. La
fortaleza de la Mota, de tres recintos, es, tras la de Almería una
de las fortalezas árabes mejor conservadas. Una vez conquistada por
los cristianos, La Mota fue el jalón avanzado- frente a Moclín, que
permaneció árabe otro siglo- ante el cada vez más reducido reino
moro de Granada.
REPORTAJES
DE IDEAL. 28 de Enero de 1967.
RESTOS
DE OSO DE LAS CAVERNAS, EN UNA CUEVA DE CASTILLO DE LOCUBÍN.
ESTE
ANIMAL SE EXTINGUIÓ AL FINAL DE LA ÚLTIMA GLACIACIÓN, HACE UNOS
15.000 AÑOS.
En la
vertiente Norte de la Sierra de la Acamuña, en término de Castillo
de Locubín (Jaén), y en el lugar denominado “La Campana”, los
profesores del Instituto de Enseñanza Media de Alcalá la Real don
Enrique Pérez Díaz y don Manuel Cantero Pérez, licenciados en
Historia, descubrieron hace dos semanas una cueva con restos de oso
de las cavernas y otros animales no identificados aún. La
importancia del descubrimiento nos mueve a divulgarlo hoy, después
de haber visitado el lugar y obtenido unas fotos que ilustran el
presente trabajo. Para otros detalles complementarios remitimos al
lector al artículo publicado el domingo pasado en IDEAL.
CONSIDERACIONES
GENERALES.
El oso
de las cavernas (“ursus spelaeus”) vivió durante el Pleistoceno
Medio y Superior en Eurasia, extinguiéndose al final del Würm (hace
unos 15.000 años). Aunque ha sido considerado como animal
exclusivamente musteriense- momento en que ha conocido su mayor
expansión-, se ha mantenido durante todo el Paleolítico superior,
hasta el final del Magdaleniense, naturalemente fuera del dominio
invadido por los hielos de la última glaciación.
Desciende
del “Ursus etruscus”, que se sitúa al final del Plioceno. Entre
éste y el “Ursus spelaeus”, ya próximos parientes, se colocaría
el “Ursus daningeri”, que aparece en el Pleistoceno inferior.
Extraordinariamente
abundante, el oso de las cavernas ha sido descubierto en numerosos
yacimientos prehistóricos: Desde el sur de Inglaterra se extiende
por toda Europa hasta África del Norte y desde Lisboa llega hasta
Odesa. Falta totalmente en los países escandinavos, Rusia
septentrional y Siberia, lo que prueba su aversión por un clima seco
y frío, aunque no es sólo un animal de llanura, pues se ha
encontrado en grutas alpinas hasta los 2.500 metros de altitud. En la
Cueva del Dagrón, cerca de Mixnitz (Austria), murieron a través del
tiempo de 30.000 a 50.000 osos. Como en la cueva no pudieron convivir
simultáneamente más de cinco o séis familias, es de suponer que
fue la morada constante de estos plantígrados durante unos 10.000
años. Esta cueva, que pertenece al último periodo interglaciar
(Riss-Würm), era un puesto de verano de los cazadores musterienses
de la raza de Neandertal. Para la caza del oso debió reunirse la
horda y recurrir al procedimiento de asfixiarlos en sus propias
guaridas con el humo de grandes hogueras encendidas a la entrada de
ellas, o bien en arriesgada lucha cuerpo a cuerpo. Este último
método debió de ser muy peligroso, pues aquellos osos sobrepasaban
en tamaño al actual oso pardo europeo, alcanzando, alzado de patas,
unos 3´50 metros en algunos ejemplares. En general posese una gran
variabilidad, cuyos límites extremos vienen representados por las
subespecies “maior” y “minor”.
PRIMITIVOS
CULTOS DE CAZA Y SACRIFICIOS DE OSOS.
En
varias cuevas de los Alpes orientales y occidentales se han
descubierto restos óseos del oso de las cavernas, dispuestos los
cráneos dentro de arquetas de piedra que hicieron pensar a sus
descubridores en ritos religiosos de los cazadores neandertalenses
análogos a los de ciertos pueblos actuales de Siberia oriental
(tungusos) y de la isla de Sajalín (giliacos). Estos huesos se
suponían restos de “ofertas de primicias” y se hablaba de un
“culto al oso” parecido al que actualmente practican los aínos
de la isla de Yeso.
Esta
interpretación, que fue aceptada por varios paleontólogos y
etnólogos eminentes (entre ellos Breuil y Lantier), recientemente ha
sido impugnada por otros investigadores (Koby, Spahni y Pittioni),
quienes mantienen que la disposición de los referidos huesos del oso
de las cavernas, en las grutas alpinas, se debe simplemente a agentes
naturales. Sin embargo, en el arte del Paleolítico superior se
hallan numerosos indicios del culto al oso o, según otra posible
interpretación, de la magia de la caza: representación del
sacrificio “mágico” del oso antes de que la horda inicie sus
incursiones por los cazaderos. Véase, como ejemplo, la figura
adjunta, en la que se representan dos osos de las cavernas heridos
con flechas y pedradas, que fueron grabados en las paredes de la
cueva de Trois-Frères (Francia).
CARACTERÍSTICAS
DEL OSO DE LA CUEVA DE LA CAMPANA.
Hasta
ahora sólo se han extraído de la citada cueva un cráneo completo,
sin mandíbula, y un fémur izquierdo intacto pertenecientes
probablemente al mismo animal. El cráneo es grande y mide unos 30
centímetros de longitud. La dentición es reducida en número: el
maxilar superior muestra, a cada lado, dos molares, un premolar, un
canino y los alveólos de tres incisivos; pese a los fuertes caninos,
no parece la de un carnívoro, sino que hace pensar más bien en un
tipo omnívoro.
El
fémur posee una longitud total de 321 milímetros, en posición
anatómica, cifra inferior al límite mínimo de variabilidad de los
osos de las cavernas de Austria (353 milímetros), lo que indicaría
que este oso, aunque ya adulto, sería de pequeña talla y,
probablemente hembra, dado el gran diformismo sexual de la especie.
Por
considerar de un alto interés científico este descubrimiento,
insistimos en la necesidad de que estos restos de animales sean
estudiados por un especialista, que podría ser el doctor Emiliano de
Aguirre, S. I., profesor adjunto de Paleontología de la Facultad de
Ciencias de Madrid, que conoce bien la fauna del Cuaternario.
Esperamos, además, que se realice una exploración completa de esta
cueva, donde existe la posiblidad de encontrar industria del
Paleolítico y hasta quizá- ¡por qué no!- restos humanos de esa
remota época. Hace dos domingos, inspeccionando la cueva, el
profesor Arribas Palau, catedrático de Arqueología de nuestra
Facultad de Letras, instruyó y aconsejó convenientemente a los dos
jóvenes investigadores que realizaron el hallazgo. Nosotros les
deseamos de todo corazón que tengan el éxito que merecen y
esperamos impacientes la publicación de los resultados de sus
exploraciones.
J.
CORRAL MAURELL.
viernes, 8 de julio de 2016
Conferencia sobre el yacimiento de la Cabeza Baja de Encina Hermosa.
Sobre el yacimiento ibero-romano de la Cabeza Baja. Intervienen Marcelo Castro director del conjunto arqueológico de Castulo y Francisca Hornos Mata, Directora del museo arqueológico provincial. Fue por el año 1986 cuando tuvieron lugar las excavaciones encontrándose numerosos restos como la estatua de la diosa Minerva.
M. Gallardo Pulido.
EL POSADO DE "CENCERRO".
Luis Miguel Sánchez Tostado.
En
la investigación histórica a veces el azar guiña tardío, a destiempo.
En ocasiones las imágenes más valiosas aparecen después de publicar los
libros, y no antes. Tal es el caso de una insólita fotografía que ha
caído en mis manos por gentileza del castillero Moisés Gallardo Pulido.
Una imagen que es más, mucho más, que un simple retrato de época. Si a
la escasez gráfica de posguerra sumamos que los que posaron eran
proscritos en búsqueda y captura y que el fotógrafo hizo la instantánea
de forma clandestina en el año de mayor represión contra ellos, la
imagen se convierte en un valiosísimo documento gráfico. No solo por lo
que muestra, también por su contexto implícito constituye toda una
crónica de la lucha guerrillera antifranquista como movimiento
sociopolítico. Pero al mismo tiempo es una trampa mortal para los
posantes si el retrato llegase a caer en manos del enemigo, como así
fue.
La imagen recoge a una docena de hombres armados de aspecto
humilde ataviados con pantalones de pana, camisas y boinas. Posan
exhibiendo distintas armas, fundamentalmente escopetas de caza, cananas,
algún fusil y pistolas de la guerra civil. Algunos penden en sus cintos
bombas de mano de fabricación casera (se fabricaban clandestinamente en
la fábrica de los Funes de Alcaudete con dinamita “distraída” de las
minas de El Cetenillo). Podría ser uno de tantos posados grupales de no
ser porque se trata de la guerrilla del hombre más buscado por la
Guardia Civil en la provincia de Jaén en los años cuarenta. Tomás Villén
Roldán, más conocido por “Cencerro”, posa desafiante en el centro de la
imagen, con un fusil en la siniestra y apuntando a la cámara con una
pistola. Sus sienes plateadas le delatan como hombre maduro (tenía 43
años). Por entonces ya se había puesto precio a su cabeza como un líder
antifascista hábil y escurridizo que trajo en jaque a la Guardia Civil
desde la conclusión de la guerra hasta 1947. A su fascinante biografía
dediqué una de mis obras: Cencerro, un guerrillero legendario (Adsur,
2010).
Cada componente de la fotografía está enumerado a mano y
algunos están marcados con una “X” conforme eran abatidos semanas
después. Al dorso alguien escribió una relación de nombres. En cuanto vi
la fotografía supe que la imagen debió ser intervenida a algún
guerrillero y utilizada para identificar al resto del grupo. Me he
topado con fotografías similares en procesos sumarísimos de la dictadura
y en los atestados e informes de la Guardia Civil de aquellos años. ¿A
quién se le intervino? Tras consultar mi archivo y diversas fuentes,
llegué a la conclusión de que esa fotografía, junto a otras que aún no
han visto la luz, fue incautada por la Guardia Civil de Alcalá la Real
el 1 de noviembre de 1946. Aquel día cercaron a un grupo de hombres de
“Cencerro” en el barranco alcalaíno conocido como Valenzuela. En el
tiroteo fueron muertos tres izquierdistas que llevaban pocas semanas en
el monte. Se trata del jiennense Diego García Gómez, “Chirri”,
colaborador de “Cencerro” y responsable local de las Juventudes
Unificadas Socialistas. Se había unido a la guerrilla un mes antes, en
julio de 1946, tras la redada contra un comité clandestino en la
capital. Los otros dos eran los hermanos Juan y Carlos Rivera Jiménez,
“Riverillas”, naturales de Albolote (Granada), enlaces que aquel verano
huyeron de los interrogatorios y las torturas. A los muertos se les
intervino: “tres pistolas, una carabina Remigton, cuatro cargadores,
unos prismáticos, un cuchillo de monte, un reloj, 5.950 pesetas, así
como propaganda política clandestina, fotografías y documentación
procedente de Jaén y Granada” (Sánchez Tostado, 2010, pág. 188). Entre
las fotografías intervenidas estaba la imagen que comentamos en el
presente artículo.
Por los detalles de la indumentaria, las
fechas de incorporación de algunos de los personajes que aparecen en la
imagen, y las datas de la muerte de cada uno de ellos, llego a la
conclusión de que tan singular fotografía fue tomada, sin ninguna duda,
en los últimos días de agosto o primeros de septiembre de 1946. Se
realizó en el cortijo de algún enlace de la Sierra Sur y se aseguraron
de que no saliera de fondo ningún elemento o paraje identificativo. Sin
embargo, la relación nominal escrita al dorso está llena de
imprecisiones y errores. Hay apellidos y apodos equivocados y falta por
identificar a otros. Me he permitido completar el listado y corregir los
errores incluyendo una breve información complementaria de cada uno de
ellos:
1. Tomás Villén Roldán “Cencerro”. Jefe de la guerrilla.
Natural y vecino de Castillo de Locubín. Antiguo concejal del PCE y
presidente de la Casa del Pueblo. Temiendo ser fusilado, se echó al
monte tras huir de la prisión de Alcalá la Real en 1940. Fue muerto por
la Guardia Civil en Valdepeñas de Jaén el 17 de julio de 1947.
2.
Juan Rivera Jiménez “Riverilla”. Natural y vecino de Albolote
(Granada). Se unió a la guerrilla de “Cencerro” en el verano de 1946.
Muerto por la Guardia Civil el 1 de noviembre de 1946 en el término de
Alcalá la Real.
3. Carlos Rivera Jiménez “Jeromo”. Muerto por la
Guardia Civil junto a su hermano Juan y el “Chirri” el 1 de noviembre de
1946 en Alcalá la Real.
4.Manuel Jaén Bravo “Formal”. Vecino de
Castillo de Locubín, amigo y enlace de “Cencerro”. Se unió a la
guerrilla en el verano de 1944. Fue muerto por la Guardia Civil el 25
de abril de 1947 junto a Ramón Jiménez Contreras “Pena”, en el término
de Santiago de Calatrava.
5. Adriano Callado Cortés (“Zoilo”).
Natural de Escañuela, vecino de Castillo de Locubín y amigo de
“Cencerro”. Junto a “Formal” se unió a la guerrilla en el verano de
1944. Fue muerto por la Guardia Civil a las afueras de Jaén (Fuente de
la Peña) junto a Antonio Larubia Expósito “Payuso” el 5 de enero de
1948.
6. Antonio Muñoz Rivera (“Muñoz”). Natural de Linares y
vecino de Mures (Alcalá la Real). Se unió a la guerrilla el abril de
1946 junto a “Piñero”. Fue muerto el 10 de diciembre de 1947 en una
emboscada de la Guardia Civil en Noalejo junto a “Piñero”, “Paquete” y
“Juanico”.
7. Antonio Larubia Expósito (“Payuso”). Enlace de
Cencerro, casero del cortijo “Las Mangas” (Martos). Se unió a la
guerrilla tras el asalto de la Guardia Civil al cortijo “Las Torres” el
28 de julio de 1946. Junto a “Zoilo”, fue muerto a tiros en Jaén el 5 de
enero de 1948.
8. José Antonio Gálvez Prieto (“Paquete”).
Natural de Tiena (Granada), próxima a la aldea granadina de Olivares. Se
unió a Cencerro en verano de 1946. Fue muerto por la Guardia Civil
junto a “Juanico”, “Piñero” y “Muñoz” en Noalejo, el 10 de diciembre de
1947.
9. Antonio Fajardo Sánchez (“Piñero”. Natural de Piñar
(Granada) y vecino de la aldea de Mures (Alcalá la Real). Se unió al
grupo en abril de 1946. Muerto por la Guardia Civil en Noalejo el 10 de
diciembre de 1947 junto a “Paquete”, “Muñoz” y “Juanico”.
10.
Francisco Ibáñez Molina (“Recovero”). Natural y vecino de Castillo de
Locubín, amigo de “Cencerro”. Se echó al monte en el verano de 1944.
Muerto por la Guardia Civil el 11 de septiembre de 1946 a las afueras de
Castillo de Locubín.
11. José García Líndez (“El Niño”). Se unió
a la guerrilla en 1946. Fue muerto por la Guardia Civil, junto a “Rubio
Ollero” en el cortijo “Los Nonos” (Valdepeñas de Jaén) el 9 de enero de
1948.
12. Juan Martín Maqueda García “Juanico”. Natural de
Benalúa de las Villas (Granada). Procedía de la guerrilla granadina de
“Ollafría” y se unió a “Cencerro” tras el asalto en las Ventas del
Carrizal en septiembre de 1945. Fue muerto por la Guardia Civil, junto a
“Paquete”, “Muñoz” y “Piñero” en Noalejo, el 10 de diciembre de 1947.
¿Por
qué “Cencerro” decidió llamar a un fotógrafo y hacer un posado tan
comprometido? La decisión responde a momentos de cierta euforia tras la
victoria de los países aliados en la II Guerra Mundial, la caída del
nazismo y el fascismo italiano y el aislamiento internacional del
régimen franquista. La Resistencia aguardaba una inminente intervención
militar aliada en España con la incorporación de miles de guerrilleros y
combatientes republicanos desde el exilio francés a los que debía
unirse el levantamiento de un campesinado oprimido. “Cencerro” era un
líder respetado en la comarca con una extensa red de colaboradores.
Pocos días antes de esa fotografía, el 28 de julio de 1946, su guerrilla
tuvo un éxito en el cortijo “Las Torres” (Martos), donde celebraron una
asamblea clandestina con el comité comarcal del PCE y la Unión Nacional
Española (UNE). Por la noche, una compañía de guardias civiles cercó el
cortijo y, tras un intenso tiroteo, todos los maquis escaparon ilesos
por un túnel soterrado que construyeron tiempo atrás para facilitar la
huida de la base ante una emboscada. La operación fue un fracaso para la
Guardia Civil que sufrió cuatro heridos. El teniente coronel Luis
Marzal montó en cólera y juró vengarse.
A esas alturas “Cencerro”
ya era un mito. Sus comentadas y espectaculares acciones, generalmente
secuestros y atracos a terratenientes y latifundistas, tuvieron como
objetivo financiar la resistencia antifranquista, constituir comités
clandestinos del PCE y ayudar a las viudas de fusilados y represaliados
de la dictadura, que atravesaban por momentos de gran miseria por la
crisis económica de posguerra y la represión política contra los
vencidos.
Con las nuevas incorporaciones y la esperanza de un
cambio de régimen que creían inminente, “Cencerro” autorizó el posado
fotográfico de los guerrilleros y la exhibición de sus armas como una
demostración de fuerza y como testimonio de aquella lucha heroica,
además de mostrarla orgullosos en los tajos a fin de recabar apoyos y
militancia para el levantamiento popular que se avecinaba.
Ilusión
vana pues, con el comienzo de la Guerra Fría, Inglaterra y EE UU
prefirieron que Franco continuara en el poder antes de que España se
convirtiera en un satélite soviético ante el carácter marxista de las
organizaciones que controlaban el Frente Popular. Permitieron que el
caudillo prosiguiera sus matanzas.
Los guerrilleros, abandonados a
su suerte en los montes, fueron exterminados uno a uno. Los integrantes
de esta curiosa fotografía fueron muertos a tiros en meses sucesivos.
No hubo supervivientes.Tachados por el régimen como “bandoleros”, esta
guerrilla se mantuvo activa hasta 1948 con un terrible balance de 86
muertos (8 del bando franquista y 78 del bando guerrillero y sus
apoyos), además de 535 encarcelados.
Publicado en Diario Jaén. 06/07/2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Las Salinas de Fílique o del Salado.
Las Salinas de Fílique o del Salado.
Castillo de Locubín (Jaén).
Famosas desde la Edad Media e incluso antes. De ellas se abastecía Alcalá la Real y otros núcleos de la Abadía. Denominadas así porque el barranco del Arroyo el Salado está justamente debajo de la cañada de Fílique. Al lado de la salina el cortijo del Salinero. Y si seguimos más adelante nos encontramos con "el portillo del Salinero". En 1649 el Consejo de Hacienda expidió una Real Carta ejecutoria a favor de la Ciudad de Alcalá la Real donde el administrador de Salinas de Andalucía tuviese la potestad de fabricar sal "en las de Fílique, término de la villa de Castillo de Locubín". Por dicho aprovechamiento se debía pagar a "los Propios" de Alcalá (a los que pertenecía) 1210 reales de vellón al año. Casi siempre fueron administradas por el cabildo municipal alcalaíno mediante un toldero o administrador. Se dieron numerosos conflictos en la época por gestión fraudulenta ya que su negocio podría resultar muy rentable en determinados periodos.
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