lunes, 1 de mayo de 2017

Construcción de las calles y casas del "Tren". Preguntas que un obrero lee.

Construcción de las calles y casas de la Independencia, Belén y Olivos durante la década de los años cincuenta del pasado siglo. Castillo de Locubín (Jaén).


Preguntas de un obrero que lee


Bertold Brecht.

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces, ¿quién la volvió siempre a construir?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue terminada la Muralla China?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
¿Es que Bizancio, la tan cantada, sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían, gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.


miércoles, 19 de abril de 2017

SEMANA SANTA: ¿TRADICIÓN O IMPOSICIÓN?



Desde ciertos sectores políticos, docentes, universitarios o culturales, se intenta justificar la imposición y asimilación de costumbres y ritos bajo la denominación de “Tradiciones”.
La RAE define la Tradición como Comunicación de hechos históricos y elementos socioculturales de generación en generación.

Una definición bastante pobre para un tema complejo y que en el caso del Estado español tiene una importancia primordial por el uso que este ha hecho de los rituales y mitos para convertirlos en la justificación de su propia existencia como Nación. Estos mitos, leyendas y rituales político-religiosos se han convertido en “Tradición”, gracias a la continuidad en el tiempo de las políticas asimilistas del Estado español en Andalucía. La colonización psicológica del pueblo andaluz conseguida a través de los procesos de asimilación histórica y cultural han configurado en la psiquis colectiva del pueblo andaluz la idea de “propiedad” de unos rituales impuestos por el colono castellano.
La “tradición” es la transmisión de costumbres a través de la historia, por un mismo pueblo. Pero para que una costumbre se convierta en “tradición”, debe surgir de las entrañas de ese pueblo, de los procesos históricos y culturales que protagoniza el pueblo. Si el origen de un ritual es la imposición de unos dogmas religiosos y políticos, por la fuerza de las armas y con la intención de perpetuar la dominación sobre un territorio y un pueblo, no estamos hablando de “tradición”, sino de colonialismo. Cualquier ritual surgido por la imposición de una potencia invasora es un signo del padecimiento de una situación colonial, a pesar de que el pueblo que la sufra no sea consciente de ello por la acción asimiladora sostenida durante siglos.
Y esto es lo que ocurre con la Semana Santa, unos festejos religiosos que representan mejor que ningún otro acto simbólico las imposiciones religiosas, políticas, culturales y sociales sobre nuestro pueblo. Una demostración de la situación colonial que sufre Andalucía.
Las primeras manifestaciones de “penitentes” procesionando por las calles andaluzas las tenemos a principios del S. XVI. Muy pocos años después de la conclusión de la conquista de Andalucía por los Reyes Católicos, comienza una política de acoso a la población andaluza, mayoritariamente musulmana. Una Pragmática (texto legal de obligado cumplimiento) del 14 de Febrero de 1502 promulgada por los Reyes Católicos, incumpliendo las Capitulaciones (acuerdos entre Estados) con las que muchas ciudades andaluzas se sometieron a los Reyes de Castilla y Aragón a cambio de preservar su religión, propiedades, cultura y tradiciones, obligaba a los musulmanes a convertirse al cristianismo o a exiliarse, además de prohibir su ritos religiosos, escritura, idioma, baños, vestimentas, etc. A partir de este momento la “Santa Inquisición” vigilaba y perseguía a todos aquellos que incumplían la Pragmática, condenándolos a penas de muerte, castigos físicos, exilio…y a procesionar con la cabeza cubierta por un “sambenito” para escarnio popular.
En el Concilio de Trento de 1565 se reglamentan las procesiones, autorizando el procesionamiento de imágenes religiosas por las calles de ciudades y pueblos. En Andalucía, los primeros “penitentes” eran reos que de esta manera purgaban sus “penas”. Posteriormente se nutrieron de moriscos que intentaban congraciarse con las instituciones del invasor para no perder sus privilegios. En las procesiones cubrían su cabeza con el sambenito para no ser reconocidos por el resto de moriscos y evitar posteriores agresiones.
El paso de los años y una historia contada por los vencedores de la guerra contra Al-Andalus, ha hecho olvidar los orígenes de esta celebración, haciendo creer al pueblo andaluz que ha sido creador de este rito convertido en “tradición”. Pero como podemos demostrar, este Rito no surge del pueblo andaluz, surge como imposición de los conquistadores castellanos, como instrumento de control y de evangelización. Y a pesar de que se hayan incorporado elementos de la cultura andaluza a esta celebración religiosa, eso no la convierte en una “tradición andaluza”, al igual que Papá Noel no es una tradición norteamericana a pesar de su omnipresencia en los EE.UU y de la incorporación de la cultura consumista norteamericana a la fiesta. La “tradición” de la Semana Santa no corresponde al pueblo andaluz, sino al Vaticano, a la Iglesia Católica y a los instrumentos de poder que creó para someter a las andaluzas.
La Semana Santa representa los valores de la conquista y la sumisión de un pueblo; valores de culpa y penitencia, de jerarquía, de sometimiento, cumpliendo además con la función social de pertenencia al grupo, a una ideología, a un Estado. Representa la victoria de Castilla y la “Cristiandad” sobre Andalucía y sobre el islam. Y todos los años nos recuerda que somos un pueblo vencido, conquistado y sometido. Este año, para más Inri, las imágenes de Córdoba, por primera vez, han procesionado por la puerta de la Mezquita, máximo símbolo del esplendor cultural y político de la Andalucía soberana, a pesar de las protestas de diferentes colectivos ciudadanos cordobeses.
A falta de victorias deportivas que creen un clima de españolidad popular, los medios de comunicación, los intereses comerciales y turísticos, la ideología de Estado española…han convertido la Semana Santa en un espectáculo de masas con un despliegue informativo propio de los grandes acontecimientos deportivos mundiales. Pero no siempre ha sido así. El actual formato de la fiesta, con la simbiosis de los poderes del Estado, político, militar y religioso, comienza hace relativamente muy poco. Es en el primer cuarto del S.XX, durante el gobierno del Dictador Primo de Rivera, cuando las autoridades políticas y militares comienzan a encabezar las procesiones, convirtiéndose en actos de exaltación patriótica y de homenaje a las fuerzas armadas.
Durante la II República, y debido a la presión de las organizaciones populares y revolucionarias, las procesiones fueron perdiendo apoyo institucional y popular, se redujeron los pasos, los penitentes, los recorridos y el número de procesiones en toda Andalucía. Esto nos demuestra que la Semana Santa se sostiene por el apoyo institucional, mediático y financiero del Estado, interesado en mantenerla por ser un referente identitario e ideológico de las clases dominantes. Tanto es así, que en Catalunya, donde esta celebración siempre ha sido marginal, en los últimos años se intenta arraigarla con la presencia de lo más rancio del Estado español, la Legión, otro símbolo de Conquista, de violencia y del poder el Estado.
Durante el franquismo la simbiosis de los poderes del Estado en los desfiles procesionales, se convierte en una constante, transformándose en un instrumento de exaltación de la Dictadura, cuya simbología es mantenida en los desfiles procesionales de muchas ciudades andaluzas. La venganza y el escarnio público de los opositores al Régimen fue otra de las funciones atribuidas a la Semana Santa: El Domingo de Ramos, prostitutas, comunistas y anarquistas eran rapadas y obligadas a procesionar. La relación del franquismo con la Semana Santa no terminó con la “transición”. Muy a pesar de la ley de Memoria Histórica, e incumpliendo la misma, muchas Cofradías andaluzas mantienen la simbología franquista y continúan rindiendo honores a los golpistas del 36. Las muestras son muchas, pero vamos a centrarnos exclusivamente en las más significativas:
Queipo de Llano, responsable del asesinato de más de 14,000 sevillanos es actualmente Hermano Mayor de la Macarena, cofradía subvencionada por el ayuntamiento de Sevilla.
Francisco Franco, hermano Mayor de la cofradía Sagrada Cena. Esta Cofradía venera a la “Virgen María Santísima de la Victoria”, por la exaltación de la Toma de Granada el 2 de Enero de 1492 y por la expulsión de los “moros”. En Granada, continúa siendo Hermano Mayor Honorario de la Hermandad del Silencio.
Fraga Iribarne, Ministro de Franco y responsable de innumerables muertes de opositores a la Dictadura, sigue siendo Hermano Mayor de la cofradía de los Gitanos del Sacromonte.
La lista es interminable y se podría completar con numerosos ejemplos de cada uno de los pueblos andaluces.
En la Semana Santa no hay nada que los andaluces podamos reclamar como propio; nuestra identidad se manifiesta en otros marcadores culturales muy distintos de la Semana Santa y que representan unos valores diametralmente opuestos a los que dimanan de dicha celebración.
Actualmente, en la vuelta hacia el Nacional-Catolicismo que están favoreciendo los gobiernos del PP, la Semana Santa es uno de sus pilares donde se manifiesta toda la ideología fascista. No solo se mantiene la simbología fascista que se impuso durante la Dictadura en muchas de las cofradías, sino que se le impulsa con subvenciones públicas directas a través de todas las administraciones del Estado, de forma independiente a la multimillonaria financiación pública de la Iglesia Católica. Pero el apoyo manifiesto de las Instituciones del Estado español a la Semana Santa no para en millonarias subvenciones: En esta Semana Santa, más de cuatro mil militares españoles han participado en un centenar de actos públicos de carácter católico. Los políticos del PP ya no se esconden para sacar a relucir su nacional-catolicismo; ya no tienen miedo a que les pase factura electoral. El problema viene de la “izquierda parlamentaria” que acepta sin rechistar el sometimiento del Estado a los intereses de la secta Católica. El Sábado Santo, todas las banderas de las instalaciones militares del Estado español estaban a “media asta” en señal de luto por la muerte de Jesucristo.
Si los andaluces queremos “volver a ser lo que fuimos”, debemos reencontrarnos con nuestro pasado y recobrar una cultura ocultada por la represión sufrida tras la conquista. Pero antes debemos “deconstruir” todo el andamiaje represivo, histórico y cultural impuesto por el colono y sobre el que se ha basado el sometimiento de un pueblo que aún no ha perdido la guía de aquellos hombres y mujeres de luz que alumbraron un medievo lleno de oscurantismo y terror.

Alí Manzano para La Otra Andalucía.



viernes, 24 de marzo de 2017

Tal fuimos, tal somos.



"(...)La Historia de España ha estado dominada desde hace mucho -desde hace demasiado- por personajes sin principios que han pasteleado entre sí para traficar con cuotas de Poder. No creo que vayamos a librarnos de ellos. Me conformaría con que a partir de ahora tengan que soportar que haya un buen puñado de voces que a cada una de sus mentiras la llame mentira; que cuando emprendan un negocio ilícito vivan en vilo, temiendo que sea descubierto y denunciado; que cuando pacten una desvergüenza hayan de soportar que sea zaherida en la plaza pública(...)"

Javier Ortíz, en "Tal fuimos, tal somos". Julio de 1994.




jueves, 16 de marzo de 2017

Sobre la figura del Vicario de Locubín Francisco Manuel de Abril y Mesa.






Esta imagen corresponde al trozo de lápida del último vicario eclesiástico de Castillo de Locubín, Francisco Manuel de Abril y Mesa, utilizada como traquillo de entrada a nuestra Iglesia por la parte del Cascajar.

El vicario del Sr. Obispo abad fue un importante personaje del pueblo que destacó durante buena parte del siglo XIX, cuando nuestra población dependía de la jurisdicción eclesiástica alcalaína, la sede abacial. Su cargo, además de gran autoridad en el pueblo y en la zona, suponía una enorme fuente de ingresos económicos.

F. M. de Abril y Mesa nació en Castillo en 1776. Hijo de Pedro Antonio de Abril y Rosa de Mesa. Nieto por línea paterna de P. A. de Abril y Isabel Ana de Contreras (o Espinosa), y por línea materna, de Martín de Mesa y Doña Leonor Férnandez Amador. De momento no he podido averiguar su fecha de fallecimiento, seguramente durante la década de los cuarenta del siglo XIX o principios de los años cincuenta.

Conocemos algunos datos de su vida a través de D. Rufino Peinado Peinado en la obra “Recuerdos de un carlista andaluz, un cruzado de la causa", escrita por su amanuense y sobrino R. Álvarez de Morales: “(…) Apenas recuerdo la figura del vicario, y quizá el que guarda mi memoria no sea de su persona, sino del retrato del despacho. Estaba allí representado en actitud reposada, apoyando el brazo sobre una mesa contigua al sillón en que aparecía sentado; las manos sujetaban un libro que se mantenía abierto por los dedos, que se perdían dentro de él. Era corpulento, muy blanco de tez, los ojos dulces y claros(....) El Vicario murió repentinamente mientras cenaba. Mi madre conservó, siempre viva, la horrorizada expresión del trance en que, cayéndole de las manos el cubierto con que comía, reclinando la cabeza en el respaldo del sillón, quedó muerto. Su cuerpo se enterró en la capilla del Sagrario de la parroquia del Castillo, y para cerrar la sepultura tenía dispuesta una gran lauda de mármol negro, que no llegó a ocupar nunca su lugar(estuvo arrimada al muro muchos años, luego se partió, y sus pedazos sirven hoy de escalones en la puerta lateral de la iglesia).

(…) Fue vicario de las Iglesias de Locubín, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Beneficiado propio de la parroquia de San Pedro de este lugar, y que murió el día... La fecha estaba por grabar en la piedra, dejando espacio para escribirla entre los adornos que encuadraban la losa. Pues bien: mi padre no se ocupó de que el cantero del pueblo, en unos minutos de trabajo, trazara en números romanos, como pedía el tipo de rotulación, las pocas rayas que notaran el día, mes y año en que pasó a mejor vida el que hiciera tanto por su bienestar. Ni tampoco ordenó, o urgió del que debiera ordenarlo, que la losa cubriera la sepultura de quien para él fue todo en la vida, y del que recibió una fortuna en herencia(....).”

La figura del Vicario destacó a nivel politico antes del triunfo de la Revolución Liberal. Durante la Regencia de María Cristina mantuvo fuertes luchas electorales con los liberales progresistas, provocando una conmoción popular en las elecciones municipales del ocho de Marzo de 1838 encabezando las conspiraciones más retrógradas y realistas de aquella época de lucha entre liberales y absolutistas, como así se refleja en el documento titulado “Manifestación de las ocurrencias habidas en el Villa de Castillo de Locubín, Provincia de Jaén, el 18 de Marzo de 1838, al procederse a las elecciones para renovación del Ayuntamiento Constitucional.”: “(...)Llegó el día y multitud de ellos ocuparon las puertas de la Casa en que esta alquilada la Sala Capitular, porque no la tiene el Pueblo, por las causas que no son de este lugar, a las órdenes de los mandarines de este partido: su intención regularmente sería no permitir la entrada a los que no llevasen la orden de votar a sus candidatos, objeto que confirma el no haber reclamado oportunamente que la elección fuese en otro local, y las bufonadas que dirigían a los que se acercaban; habiéndose prevenido de antemano y repartido buenos tragos de aguardiente en la casa del Escribano y otras, para obrar con energía en cualquiera caso que se presentase; más como advierte haber algunos otros vecinos en el interior de dicha casa, cuando ya había entrado el Alcalde y algunos capitulares que concurrieron para votar o para presenciar la elección, los campeones Vicario y Escribano concibiendo algún inconveniente que fustrase su plan, entraron despavoridos, tratando de negros a los que estaban dentro; subieron a la Sala, insultaron al Alcalde Presidente, estirajaron su autoridad, trataron de obligarle a la fuerza a trasladar el acto a la Iglesia si dicho local, y que aunque para hacerse respetar invocó el sagrado nombre de Isabel 2ª, no pudo restablecer el orden, y el furor de ambos correspondido por sus coligados en la Sala, en la Casa y en la calle; provocó una conmoción popular que había estallado, si aconsejado el Alcalde de los Capitulares que le protegieron no hubiera suspendido la elección hasta que resolviese el Señor Jefe Político, a quien consultaría lo ocurrido(...)”


M. Gallardo Pulido.

lunes, 13 de marzo de 2017

Cultura versus propaganda





La cultura es la llave de la libertad. En otros tiempos, al decir su nombre se afilaban  sables, rodaban cabezas, se quemaban libros, se cosían labios.
Conseguir que los pueblos sean cultos, llenarlos de ideas, de preguntas, de imágenes, de partituras, es abrir las alamedas para que por ellas transiten los hombres y mujeres soberanos.
Ahí está el peligro, ahí está la esencia de la subversión.
Las personas que dedicaron sus vidas a cualquiera de sus oficios, asumieron  que su trabajo era un desafío contra la moral o la política. 
Levadura o lluvia. 
El sistema, para vaciarnos de humanidad y por consiguiente de rebeldía, pretende alejarnos de las letras, de las ideas, porque asume, como lo hicieron antes, que un pueblo  instruido es un pueblo en pie que no claudica.
Hacer propaganda de lo zafio, de lo vulgar, es su máxima.
Doctos personajes que crean al dictado de los amos, cómplices asalariados que llenan de mierda los teatros, las bibliotecas, las exposiciones.
Y así las cosas, en los márgenes de esta realidad, la cultura agoniza, como agoniza la libertad.
El deseo de saber, de explorar, de dudar, de imaginar, vive un exilio siniestro. Para que no rompamos las cadenas  lo mejor es que no sepamos que las llevamos puestas.
Por esto pienso que los que nos dedicamos a esto de una u otra forma, tenemos hoy más que nunca la responsabilidad de continuar cantando, aullando, aunque sea complicado hacerlo, porque en tiempos terribles es cuando más falta hacen las llaves que abren de par en par las puertas de otros mundos posibles.

Silvia Delgado Fuentes.


martes, 1 de noviembre de 2016

"Entre el río y el Salado el tesoro del rey moro está enterrado"




Boceto de la tradición castillense "Entre el río y el Salado el tesoro del rey moro está enterrado. Escrito por Federico Parera Castillo en 1930.

"Entre las pintorescas huertas del pago de la "Isla" supone la tradición que está enterrado el tesoro del rey moro granadino Alhamar. Al entregar Castillo los nazaritas, baluarte avanzado de Alcalá la Real, dejáronse enterrados, no se sabe como, un magnífico tesoro compuesto de lingotes de oro y de plata y quizás algunas piedras preciosas. Corrobora el hecho que se han hallado vestigios de fundición de plata y algún polvillo de oro que prueba la existencia de minas de metales preciosos, minas que fueron cegadas antes de dejarlas caer en manos de los cristianos. Explicado esto diremos como fue casualmente encontrado y luego perdido".

M. Gallardo Pulido.

lunes, 17 de octubre de 2016

ENTREVISTA | Leandro Álvarez Rey "La represión franquista en Andalucía fue un genocidio"



ENTREVISTA | Leandro Álvarez Rey

"La represión franquista en Andalucía fue un genocidio"

JUAN MIGUEL BAQUERO

http://www.eldiario.es/andalucia/represion-franquista-calificada-Andalucia-genocidio_0_558894601.html

Genocidioexterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.
La definición del término es tan clara (según muestra el diccionario de la lengua española) como la deriva terrorista de los rebeldes tras el golpe de Estado del 36. Una matanza que dejó a España, todavía, convertida en la segunda mayor fosa común del mundo con más de 150.000 desaparecidos forzados. Un tercio yace en suelo andaluz. "La represión franquista puede ser calificada, en Andalucía al menos, como genocidio", anota en una entrevista para  eldiario.es/andalucia el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, Leandro Álvarez Rey.
Dice que los sublevados, o una gran parte, no esperaban una guerra civil.
Preparar una guerra no lo querían ni los más conspicuos conspiradores de julio del 36. Buscaban algo que casi forma parte de la historia de España, un golpe de Estado y la intervención de los militares. Pero saben que encontrarían resistencia y debían extremar la fuerza, que el alzamiento fuera intenso, cruento… en realidad la guerra civil es un empate.
¿Un empate?
Ni el Gobierno (de la Segunda República) tiene fuerza suficiente para aplastar la sublevación en todos los lugares donde se ha producido ni los rebeldes la tienen para que el levantamiento triunfe en todas partes. Esa situación de empate desemboca en una guerra civil.
Es evidente que al final hay desempate. ¿Qué vuelca la balanza?
Lo que tumba esa situación es la llegada de tropas de África y la ayuda de la Alemania nazi y la Italia fascista. Por Cádiz entran dos banderas de la Legión y tres tabores de regulares, unos 3.000 hombres bien adiestrados, aguerridos, que siembran de terror amplias zonas de Andalucía, apoyados por falangistas y requetés, con las tácticas de violencia extrema ya utilizadas en la guerra del Rif.
¿Y por qué esa necesidad rebelde de apelar al terrorismo?
El terror es una necesidad cuando eres consciente de que los más no están contigo. No era un objetivo, era un medio. En lugares donde se asesina a gente de derechas, la represión contraria es absolutamente desproporcionada. ¿Por qué? Esto radiografía la estructura de los pueblos andaluces y, no nos engañemos, es lo que está detrás de la guerra civil: impedir las reformas que la República intentó poner en marcha. El viejo orden que la República amenazó, el de los poderosos sobre los débiles, un mercado laboral donde la única ley era la ley del amo.

No ha dicho propietarios o terratenientes, dice 'amos'.
A veces no nos damos cuenta de esos detalles. Cuando hablamos de las relaciones sociales y laborales en el campo andaluz no son patronos y trabajadores. Hablamos de amos y jornaleros. Eso lo sitúa en otro nivel.
Y todo deja, tras el alzamiento militar, una Andalucía partida en dos.
Casi hasta el final de la guerra y como escenario de una brutal represión. Asesinatos, expolio, presos… condenar a los sectores más pobres y necesitados de la sociedad andaluza a una supervivencia prácticamente imposible. Hay que remontarse muy para atrás para ver una catástrofe de esa magnitud. Ni siquiera la ocupación francesa a comienzos del siglo XIX dejó ese resultado en Andalucía.
¿Qué cifras maneja?

Unos 54.000 andaluces asesinados por la represión franquista, cifra que aumentará cuando culminen estudios en algunas provincias. Y 8.743 víctimas de la represión en zona republicana. Como comparación, el Chile de Pinochet se llevó por delante la vida de 3.000 personas y en Argentina se calculan en torno a 30.000 desaparecidos. La represión franquista puede ser calificada, en Andalucía al menos, como genocidio. Uno de cada cinco diputados electos fue asesinado, hay decenas de miles de procesados y muertos en combate, en prisión o trabajos forzados, otros 40.000 condenados al exilio o afectados por la labor depuradora… y en todo este proceso las mujeres fueron un sector de la población especialmente castigado. Muchas fueron vejadas, violadas e incluso asesinadas.
¿Hay figuras representativas de la comisión sistemática de delitos contra la humanidad?
Queipo de Llano, Díaz Criado, Cascajo en Córdoba, Haro Lumbreras en Huelva, fulano en Granada… en cada provincia. Son los que practican la ‘limpia’.
Queipo sigue enterrado en una iglesia, ¿qué le parece?
Mi opinión es muy radical: en su casa uno puede tener lo que quiera. Y que yo sepa, la Basílica de la Macarena pertenece a la Hermandad de la Macarena. Aunque suscite rechazo, hay que distinguir entre el espacio público y el privado. Pero lo normal sería que a estas alturas la Hermandad de la Macarena considere que no está bien mantener a cualquier personaje bajo cuyo mandato se han cometido estos crímenes.
¿Es una muestra del denominado 'franquismo sociológico'?
Quien crea que el franquismo se sostuvo en España durante 40 años gracias al apoyo del Ejército al general Franco es que no se ha enterado del país en el que vive. En España existe una gran masa de población que por razones culturales, religiosas o las que sean vivió muy a gusto y se sintió muy identificada con lo que fue el régimen franquista.
¿Las administraciones públicas deben ser taxativas con la parafernalia simbólica del fascismo?
Lo que se pueda corregir y resulte ofensivo, para los descendientes de las víctimas y cualquier persona con cultura y valores democráticos, se debe ir restringiendo. Incluso por la fuerza. Ahora, si en mi casa quiero tener un retrato de Franco, ¿quién es el Estado para impedirlo? Es una labor de educación social, no sólo de imposición.
¿Y ha sido la educación una herramienta de la desmemoria?
Sí. A veces el problema radica en el tipo de historia que se explica. De acontecimientos, fechas… la historia tiene otra función además de recordar el pasado: educarnos en nuestro propio presente.
¿Incluso en las facultades?
Es que además la historia no es algo que se transmita solo en las aulas, también se trasmite en el seno de las familias, en el callejero, en las plazas… es todo lo que nos rodea. Y si la que se pretende mantener es aquella que ensalza a los golpistas frente a los que defendieron el régimen legítimo de su país, poco puedes hacer en un aula.
¿Por esto España es la segunda mayor fosa común del mundo?
Que sea un país con una situación así, que haya un personaje como Queipo enterrado en una iglesia, estatuas dedicadas, calles… No debemos olvidar que en países como Italia el fascismo desapareció en 1944, en Alemania y Japón en 1945, y en España el general Franco duró hasta la época que lo hizo. Durante 40 años se consolidó una memoria de los vencedores que incluso, creo, llegó a calar entre los propios descendientes de los vencidos.