lunes, 4 de septiembre de 2017

Los riesgos del saber.


Los riesgos del saber.
El saber no ocupa lugar, reza el refrán.
Más para saber la verdad, es preciso
practicar las propias convicciones y arriesgarse
a cometer algunos errores.
Defender la verdad suele resultar peligroso.
Los que nos sentimos comprometidos con ella
debemos enfrentarnos a los poderosos.
Hay personas que tan sólo se interesan
por lo que consideran suyo, y aprenden
algunas cosas sin arriesgarse más de la cuenta.
Su obrar es siempre en exceso cauteloso
y su saber a medias.
Octubre 2002.
Acerca del amor
Poemario de Manuel Pérez Martínez (Camarada Arenas),

miércoles, 30 de agosto de 2017

Los esbirros del caciquismo local: Buenaventura Rueda Puerma, primer alcalde del franquismo.



En el verano de 1931 Federico Parera ya anticipaba el comportamiento ruín de los esbirros del caciquismo local. Entre ellos Buenaventura. Rueda Puerma, que posteriormente fue primer alcalde del fascismo en Castillo, en aquel momento infiltrado en las filas de la Agrupación socialista "La Confianza" al proclamarse la Segunda República. También describió el comportamiento de las distintas élites enfrentadas por el poder y sus fiestas en el Batán mientras el pueblo pasaba hambre y miseria. Procedente de una familia de honda tradición de lucha republicana detestaba a los advenedizos y oportunistas.


Moisés Gallardo Pulido.

"Aquí ha sacado 1400 votos la derecha, 400 los socialistas, 150 Acuña, unos cuarenta Acción Nacional y 20 los radicales. Mañana contaré algo a cerca del Jefe de la Casa del Pueblo que termina sus discursos con ¡Y que viva D. Fernando de los Ríos y Nuestro Padre Jesús!.

Prometí hablar algo de los socialistas castilleros. En primer lugar son instrumento del cacique, que despechado porque no puede meter el hocico no sabe que medios emplear para obstaculizar la vida, si bien prosaica, pacífica, de los habitantes castilleros. Cuando la tonta manifestación con que celebraron sus triunfos, porque ya ven repartidos los bienes castilleros entre ellos, porque para eso han triunfado. Iban al frente los esbirros más caracterizados y entre ellos Ventura que gritaba: ¡Muera la República! ¡Que viva la Monarquía! ¡Vivan el Rey, D. José y los socialistas! Y de estas a porrillo. No es que yo rompa lanzas por los chamarizos-republicanos porque si hay quien como Puerma, el primo Pepe, tío Romanones (¡perdón tío Cristóbal!). En cambio otros me son altamente antipáticos(...)"

F. Parera.


lunes, 1 de mayo de 2017

Construcción de las calles y casas del "Tren". Preguntas que un obrero lee.

Construcción de las calles y casas de la Independencia, Belén y Olivos durante la década de los años cincuenta del pasado siglo. Castillo de Locubín (Jaén).


Preguntas de un obrero que lee


Bertold Brecht.

¿Quién construyó Tebas, la de las siete Puertas?En los libros aparecen los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces, ¿quién la volvió siempre a construir?
¿En qué casas de la dorada Lima vivían los constructores?
¿A dónde fueron los albañiles la noche en que fue terminada la Muralla China?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares?
¿Es que Bizancio, la tan cantada, sólo tenía palacios para sus habitantes?
Hasta en la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragaba, los que se hundían, gritaban llamando a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él solo?
César derrotó a los galos.
¿No llevaba siquiera cocinero?
Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida. ¿No lloró nadie más?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años
¿Quién venció además de él?
Cada página una victoria.
¿Quién cocinó el banquete de la victoria?
Cada diez años un gran hombre.
¿Quién pagó los gastos?
Tantas historias.
Tantas preguntas.


miércoles, 19 de abril de 2017

SEMANA SANTA: ¿TRADICIÓN O IMPOSICIÓN?



Desde ciertos sectores políticos, docentes, universitarios o culturales, se intenta justificar la imposición y asimilación de costumbres y ritos bajo la denominación de “Tradiciones”.
La RAE define la Tradición como Comunicación de hechos históricos y elementos socioculturales de generación en generación.

Una definición bastante pobre para un tema complejo y que en el caso del Estado español tiene una importancia primordial por el uso que este ha hecho de los rituales y mitos para convertirlos en la justificación de su propia existencia como Nación. Estos mitos, leyendas y rituales político-religiosos se han convertido en “Tradición”, gracias a la continuidad en el tiempo de las políticas asimilistas del Estado español en Andalucía. La colonización psicológica del pueblo andaluz conseguida a través de los procesos de asimilación histórica y cultural han configurado en la psiquis colectiva del pueblo andaluz la idea de “propiedad” de unos rituales impuestos por el colono castellano.
La “tradición” es la transmisión de costumbres a través de la historia, por un mismo pueblo. Pero para que una costumbre se convierta en “tradición”, debe surgir de las entrañas de ese pueblo, de los procesos históricos y culturales que protagoniza el pueblo. Si el origen de un ritual es la imposición de unos dogmas religiosos y políticos, por la fuerza de las armas y con la intención de perpetuar la dominación sobre un territorio y un pueblo, no estamos hablando de “tradición”, sino de colonialismo. Cualquier ritual surgido por la imposición de una potencia invasora es un signo del padecimiento de una situación colonial, a pesar de que el pueblo que la sufra no sea consciente de ello por la acción asimiladora sostenida durante siglos.
Y esto es lo que ocurre con la Semana Santa, unos festejos religiosos que representan mejor que ningún otro acto simbólico las imposiciones religiosas, políticas, culturales y sociales sobre nuestro pueblo. Una demostración de la situación colonial que sufre Andalucía.
Las primeras manifestaciones de “penitentes” procesionando por las calles andaluzas las tenemos a principios del S. XVI. Muy pocos años después de la conclusión de la conquista de Andalucía por los Reyes Católicos, comienza una política de acoso a la población andaluza, mayoritariamente musulmana. Una Pragmática (texto legal de obligado cumplimiento) del 14 de Febrero de 1502 promulgada por los Reyes Católicos, incumpliendo las Capitulaciones (acuerdos entre Estados) con las que muchas ciudades andaluzas se sometieron a los Reyes de Castilla y Aragón a cambio de preservar su religión, propiedades, cultura y tradiciones, obligaba a los musulmanes a convertirse al cristianismo o a exiliarse, además de prohibir su ritos religiosos, escritura, idioma, baños, vestimentas, etc. A partir de este momento la “Santa Inquisición” vigilaba y perseguía a todos aquellos que incumplían la Pragmática, condenándolos a penas de muerte, castigos físicos, exilio…y a procesionar con la cabeza cubierta por un “sambenito” para escarnio popular.
En el Concilio de Trento de 1565 se reglamentan las procesiones, autorizando el procesionamiento de imágenes religiosas por las calles de ciudades y pueblos. En Andalucía, los primeros “penitentes” eran reos que de esta manera purgaban sus “penas”. Posteriormente se nutrieron de moriscos que intentaban congraciarse con las instituciones del invasor para no perder sus privilegios. En las procesiones cubrían su cabeza con el sambenito para no ser reconocidos por el resto de moriscos y evitar posteriores agresiones.
El paso de los años y una historia contada por los vencedores de la guerra contra Al-Andalus, ha hecho olvidar los orígenes de esta celebración, haciendo creer al pueblo andaluz que ha sido creador de este rito convertido en “tradición”. Pero como podemos demostrar, este Rito no surge del pueblo andaluz, surge como imposición de los conquistadores castellanos, como instrumento de control y de evangelización. Y a pesar de que se hayan incorporado elementos de la cultura andaluza a esta celebración religiosa, eso no la convierte en una “tradición andaluza”, al igual que Papá Noel no es una tradición norteamericana a pesar de su omnipresencia en los EE.UU y de la incorporación de la cultura consumista norteamericana a la fiesta. La “tradición” de la Semana Santa no corresponde al pueblo andaluz, sino al Vaticano, a la Iglesia Católica y a los instrumentos de poder que creó para someter a las andaluzas.
La Semana Santa representa los valores de la conquista y la sumisión de un pueblo; valores de culpa y penitencia, de jerarquía, de sometimiento, cumpliendo además con la función social de pertenencia al grupo, a una ideología, a un Estado. Representa la victoria de Castilla y la “Cristiandad” sobre Andalucía y sobre el islam. Y todos los años nos recuerda que somos un pueblo vencido, conquistado y sometido. Este año, para más Inri, las imágenes de Córdoba, por primera vez, han procesionado por la puerta de la Mezquita, máximo símbolo del esplendor cultural y político de la Andalucía soberana, a pesar de las protestas de diferentes colectivos ciudadanos cordobeses.
A falta de victorias deportivas que creen un clima de españolidad popular, los medios de comunicación, los intereses comerciales y turísticos, la ideología de Estado española…han convertido la Semana Santa en un espectáculo de masas con un despliegue informativo propio de los grandes acontecimientos deportivos mundiales. Pero no siempre ha sido así. El actual formato de la fiesta, con la simbiosis de los poderes del Estado, político, militar y religioso, comienza hace relativamente muy poco. Es en el primer cuarto del S.XX, durante el gobierno del Dictador Primo de Rivera, cuando las autoridades políticas y militares comienzan a encabezar las procesiones, convirtiéndose en actos de exaltación patriótica y de homenaje a las fuerzas armadas.
Durante la II República, y debido a la presión de las organizaciones populares y revolucionarias, las procesiones fueron perdiendo apoyo institucional y popular, se redujeron los pasos, los penitentes, los recorridos y el número de procesiones en toda Andalucía. Esto nos demuestra que la Semana Santa se sostiene por el apoyo institucional, mediático y financiero del Estado, interesado en mantenerla por ser un referente identitario e ideológico de las clases dominantes. Tanto es así, que en Catalunya, donde esta celebración siempre ha sido marginal, en los últimos años se intenta arraigarla con la presencia de lo más rancio del Estado español, la Legión, otro símbolo de Conquista, de violencia y del poder el Estado.
Durante el franquismo la simbiosis de los poderes del Estado en los desfiles procesionales, se convierte en una constante, transformándose en un instrumento de exaltación de la Dictadura, cuya simbología es mantenida en los desfiles procesionales de muchas ciudades andaluzas. La venganza y el escarnio público de los opositores al Régimen fue otra de las funciones atribuidas a la Semana Santa: El Domingo de Ramos, prostitutas, comunistas y anarquistas eran rapadas y obligadas a procesionar. La relación del franquismo con la Semana Santa no terminó con la “transición”. Muy a pesar de la ley de Memoria Histórica, e incumpliendo la misma, muchas Cofradías andaluzas mantienen la simbología franquista y continúan rindiendo honores a los golpistas del 36. Las muestras son muchas, pero vamos a centrarnos exclusivamente en las más significativas:
Queipo de Llano, responsable del asesinato de más de 14,000 sevillanos es actualmente Hermano Mayor de la Macarena, cofradía subvencionada por el ayuntamiento de Sevilla.
Francisco Franco, hermano Mayor de la cofradía Sagrada Cena. Esta Cofradía venera a la “Virgen María Santísima de la Victoria”, por la exaltación de la Toma de Granada el 2 de Enero de 1492 y por la expulsión de los “moros”. En Granada, continúa siendo Hermano Mayor Honorario de la Hermandad del Silencio.
Fraga Iribarne, Ministro de Franco y responsable de innumerables muertes de opositores a la Dictadura, sigue siendo Hermano Mayor de la cofradía de los Gitanos del Sacromonte.
La lista es interminable y se podría completar con numerosos ejemplos de cada uno de los pueblos andaluces.
En la Semana Santa no hay nada que los andaluces podamos reclamar como propio; nuestra identidad se manifiesta en otros marcadores culturales muy distintos de la Semana Santa y que representan unos valores diametralmente opuestos a los que dimanan de dicha celebración.
Actualmente, en la vuelta hacia el Nacional-Catolicismo que están favoreciendo los gobiernos del PP, la Semana Santa es uno de sus pilares donde se manifiesta toda la ideología fascista. No solo se mantiene la simbología fascista que se impuso durante la Dictadura en muchas de las cofradías, sino que se le impulsa con subvenciones públicas directas a través de todas las administraciones del Estado, de forma independiente a la multimillonaria financiación pública de la Iglesia Católica. Pero el apoyo manifiesto de las Instituciones del Estado español a la Semana Santa no para en millonarias subvenciones: En esta Semana Santa, más de cuatro mil militares españoles han participado en un centenar de actos públicos de carácter católico. Los políticos del PP ya no se esconden para sacar a relucir su nacional-catolicismo; ya no tienen miedo a que les pase factura electoral. El problema viene de la “izquierda parlamentaria” que acepta sin rechistar el sometimiento del Estado a los intereses de la secta Católica. El Sábado Santo, todas las banderas de las instalaciones militares del Estado español estaban a “media asta” en señal de luto por la muerte de Jesucristo.
Si los andaluces queremos “volver a ser lo que fuimos”, debemos reencontrarnos con nuestro pasado y recobrar una cultura ocultada por la represión sufrida tras la conquista. Pero antes debemos “deconstruir” todo el andamiaje represivo, histórico y cultural impuesto por el colono y sobre el que se ha basado el sometimiento de un pueblo que aún no ha perdido la guía de aquellos hombres y mujeres de luz que alumbraron un medievo lleno de oscurantismo y terror.

Alí Manzano para La Otra Andalucía.



viernes, 24 de marzo de 2017

Tal fuimos, tal somos.



"(...)La Historia de España ha estado dominada desde hace mucho -desde hace demasiado- por personajes sin principios que han pasteleado entre sí para traficar con cuotas de Poder. No creo que vayamos a librarnos de ellos. Me conformaría con que a partir de ahora tengan que soportar que haya un buen puñado de voces que a cada una de sus mentiras la llame mentira; que cuando emprendan un negocio ilícito vivan en vilo, temiendo que sea descubierto y denunciado; que cuando pacten una desvergüenza hayan de soportar que sea zaherida en la plaza pública(...)"

Javier Ortíz, en "Tal fuimos, tal somos". Julio de 1994.




jueves, 16 de marzo de 2017

Sobre la figura del Vicario de Locubín Francisco Manuel de Abril y Mesa.






Esta imagen corresponde al trozo de lápida del último vicario eclesiástico de Castillo de Locubín, Francisco Manuel de Abril y Mesa, utilizada como traquillo de entrada a nuestra Iglesia por la parte del Cascajar.

El vicario del Sr. Obispo abad fue un importante personaje del pueblo que destacó durante buena parte del siglo XIX, cuando nuestra población dependía de la jurisdicción eclesiástica alcalaína, la sede abacial. Su cargo, además de gran autoridad en el pueblo y en la zona, suponía una enorme fuente de ingresos económicos.

F. M. de Abril y Mesa nació en Castillo en 1776. Hijo de Pedro Antonio de Abril y Rosa de Mesa. Nieto por línea paterna de P. A. de Abril y Isabel Ana de Contreras (o Espinosa), y por línea materna, de Martín de Mesa y Doña Leonor Férnandez Amador. De momento no he podido averiguar su fecha de fallecimiento, seguramente durante la década de los cuarenta del siglo XIX o principios de los años cincuenta.

Conocemos algunos datos de su vida a través de D. Rufino Peinado Peinado en la obra “Recuerdos de un carlista andaluz, un cruzado de la causa", escrita por su amanuense y sobrino R. Álvarez de Morales: “(…) Apenas recuerdo la figura del vicario, y quizá el que guarda mi memoria no sea de su persona, sino del retrato del despacho. Estaba allí representado en actitud reposada, apoyando el brazo sobre una mesa contigua al sillón en que aparecía sentado; las manos sujetaban un libro que se mantenía abierto por los dedos, que se perdían dentro de él. Era corpulento, muy blanco de tez, los ojos dulces y claros(....) El Vicario murió repentinamente mientras cenaba. Mi madre conservó, siempre viva, la horrorizada expresión del trance en que, cayéndole de las manos el cubierto con que comía, reclinando la cabeza en el respaldo del sillón, quedó muerto. Su cuerpo se enterró en la capilla del Sagrario de la parroquia del Castillo, y para cerrar la sepultura tenía dispuesta una gran lauda de mármol negro, que no llegó a ocupar nunca su lugar(estuvo arrimada al muro muchos años, luego se partió, y sus pedazos sirven hoy de escalones en la puerta lateral de la iglesia).

(…) Fue vicario de las Iglesias de Locubín, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, Beneficiado propio de la parroquia de San Pedro de este lugar, y que murió el día... La fecha estaba por grabar en la piedra, dejando espacio para escribirla entre los adornos que encuadraban la losa. Pues bien: mi padre no se ocupó de que el cantero del pueblo, en unos minutos de trabajo, trazara en números romanos, como pedía el tipo de rotulación, las pocas rayas que notaran el día, mes y año en que pasó a mejor vida el que hiciera tanto por su bienestar. Ni tampoco ordenó, o urgió del que debiera ordenarlo, que la losa cubriera la sepultura de quien para él fue todo en la vida, y del que recibió una fortuna en herencia(....).”

La figura del Vicario destacó a nivel politico antes del triunfo de la Revolución Liberal. Durante la Regencia de María Cristina mantuvo fuertes luchas electorales con los liberales progresistas, provocando una conmoción popular en las elecciones municipales del ocho de Marzo de 1838 encabezando las conspiraciones más retrógradas y realistas de aquella época de lucha entre liberales y absolutistas, como así se refleja en el documento titulado “Manifestación de las ocurrencias habidas en el Villa de Castillo de Locubín, Provincia de Jaén, el 18 de Marzo de 1838, al procederse a las elecciones para renovación del Ayuntamiento Constitucional.”: “(...)Llegó el día y multitud de ellos ocuparon las puertas de la Casa en que esta alquilada la Sala Capitular, porque no la tiene el Pueblo, por las causas que no son de este lugar, a las órdenes de los mandarines de este partido: su intención regularmente sería no permitir la entrada a los que no llevasen la orden de votar a sus candidatos, objeto que confirma el no haber reclamado oportunamente que la elección fuese en otro local, y las bufonadas que dirigían a los que se acercaban; habiéndose prevenido de antemano y repartido buenos tragos de aguardiente en la casa del Escribano y otras, para obrar con energía en cualquiera caso que se presentase; más como advierte haber algunos otros vecinos en el interior de dicha casa, cuando ya había entrado el Alcalde y algunos capitulares que concurrieron para votar o para presenciar la elección, los campeones Vicario y Escribano concibiendo algún inconveniente que fustrase su plan, entraron despavoridos, tratando de negros a los que estaban dentro; subieron a la Sala, insultaron al Alcalde Presidente, estirajaron su autoridad, trataron de obligarle a la fuerza a trasladar el acto a la Iglesia si dicho local, y que aunque para hacerse respetar invocó el sagrado nombre de Isabel 2ª, no pudo restablecer el orden, y el furor de ambos correspondido por sus coligados en la Sala, en la Casa y en la calle; provocó una conmoción popular que había estallado, si aconsejado el Alcalde de los Capitulares que le protegieron no hubiera suspendido la elección hasta que resolviese el Señor Jefe Político, a quien consultaría lo ocurrido(...)”


M. Gallardo Pulido.

lunes, 13 de marzo de 2017

Cultura versus propaganda





La cultura es la llave de la libertad. En otros tiempos, al decir su nombre se afilaban  sables, rodaban cabezas, se quemaban libros, se cosían labios.
Conseguir que los pueblos sean cultos, llenarlos de ideas, de preguntas, de imágenes, de partituras, es abrir las alamedas para que por ellas transiten los hombres y mujeres soberanos.
Ahí está el peligro, ahí está la esencia de la subversión.
Las personas que dedicaron sus vidas a cualquiera de sus oficios, asumieron  que su trabajo era un desafío contra la moral o la política. 
Levadura o lluvia. 
El sistema, para vaciarnos de humanidad y por consiguiente de rebeldía, pretende alejarnos de las letras, de las ideas, porque asume, como lo hicieron antes, que un pueblo  instruido es un pueblo en pie que no claudica.
Hacer propaganda de lo zafio, de lo vulgar, es su máxima.
Doctos personajes que crean al dictado de los amos, cómplices asalariados que llenan de mierda los teatros, las bibliotecas, las exposiciones.
Y así las cosas, en los márgenes de esta realidad, la cultura agoniza, como agoniza la libertad.
El deseo de saber, de explorar, de dudar, de imaginar, vive un exilio siniestro. Para que no rompamos las cadenas  lo mejor es que no sepamos que las llevamos puestas.
Por esto pienso que los que nos dedicamos a esto de una u otra forma, tenemos hoy más que nunca la responsabilidad de continuar cantando, aullando, aunque sea complicado hacerlo, porque en tiempos terribles es cuando más falta hacen las llaves que abren de par en par las puertas de otros mundos posibles.

Silvia Delgado Fuentes.